Manuel Pérez Romero destaca la importancia del espacio libre en el proyecto arquitectónico
J. L. ZURITA
Santa Cruz
El arquitecto tinerfeño Manuel Pérez Romero destacó el pasado viernes en el Colegio de Arquitectos la importancia que tiene el espacio libre en el proyecto arquitectónico. Así, en el marco de la conferencia titulada Áreas de Movimiento, subrayó que estos espacios son como el negativo de lo construido y que funcionan de una u otra forma según las necesidades de los usuarios. Apuntó también que estas áreas de movimiento son como líneas difusas que funcionan tanto a pequeña escala (vivienda unifamiliar) como en proyectos grandes, y que surgen tras superar las trabas de la normativa y descubrir lo que queda alrededor de todo aquello que hacemos.
Estudios y trayectoria
Arquitecto titulado por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSA) de Las Palmas de Gran Canaria (1998), Pérez Romero completó sus estudios en el Politécnico de Turín (1995, Italia), Politécnico de Milán (1995, Italia) y en la Westminster University (1997, Londres, Inglaterra). Además, tras superar en Madrid los cursos de doctorado (1999-2001), ganó el diploma de Estudios Avanzados (Madrid, 2002). En la actualidad, desde 2001, es profesor asociado en el Departamento de Arquitectura de la Universidad de Alcalá de Henares, una experiencia docente que forjó en el año 2000 en la Unidad Docente que dirigen Iñaki Ábalos y Juan Herreros en la Politécnica de Madrid. En 2002, tras colaborar en diversos estudios de prestigio (Soriano & Asociados, Madrid; Foreign Office Architects, Londres; o Manolo Feo, Las Palmas) funda nodo17.
Con artículos publicados en diversas revistas especializadas, ha sido invitado a numerosas exposiciones, talleres y conferencias, destacando entre ellas la octava Bienal de Venecia, Obra Reciente COAM y el primer Taller de Arquitectura y Paisaje de Alcalá de Henares. Entre sus obras y proyectos, destaca el primer premio del concurso Europan 6 (2001) y, recientemente, también el primero en el concurso para el Instituto de la Mujer y Archivo Municipal de Móstoles (Madrid).
Obras y proyectos
Manuel Pérez Romero estructuró la conferencia a través de la obra propia, así como en proyectos presentados a diversos concursos. De esta forma, presentó el proyecto para el concurso del Auditórium y Casa de la Cultura en Alfafar, en Valencia, por el que obtuvo una mención. En esta idea, el arquitecto se interesa no tanto por el espacio construido, sino por el espacio público que se genera. Se trataba, dijo, de no colmatar la única zona urbana libre que quedaba en el centro de la ciudad, sino, antes bien, construir un vacío gracias al juego que daban las sombras de los distintos bloques de edificios en línea proyectados, adecuando la vegetación del parque resultante a estos juegos de claroscuros.
Una casa en La Moraleja
Con esta misma intención de maximizar las áreas de movimiento, trabajó en la Casa del Amor (La Moraleja, Madrid). Esta edificación, finalizada en 2005, se levantó en medio de un bosque de encinas, abetos, etcétera. Un espacio virgen de trece mil metros cuadrados en donde más que construir un volumen, se modificó levemente el territorio al situar entre los árboles una cortina, un biombo, una corteza, una nube baja de cristales cambiantes según las horas del día. La casa resultante, una parte de la cual cuenta con revestimiento vegetal, funciona a través de una línea y su altura se organiza considerando también las presencia de las copas de los árboles vecinos.
El espacio libre resultante vuelve a ser en este proyecto un objetivo alcanzado, al igual que ocurre, por ejemplo, en el Estudio M de Tacoronte, ampliación a una vivienda unifamiliar, en la Casa Montañosa de Navacerrada o en las tres viviendas en extensión (La Piovera, Madrid), todavía en fase de construcción. En este segundo trabajo, el área de movimiento se organiza en torno a un solar organizado para ocupar el mayor espacio posible, lo que genera fluidos y líneas de conexión por todas partes, que confluyen en la cubierta en una piscina de 18 metros cuadrados.
En el proyecto ganador del Instituto de la Mujer y Archivo Municipal de Móstoles, en Madrid, el arquitecto tinerfeño se apoya en la fachada a conservar para desarrollar la idea y el área de movimiento en torno a unas cubiertas que protegen una plaza pública entre medianeras. De nuevo surge la relación entre lo construido y los espacios vacíos.
Europan 6
Manuel Pérez Romero infiere la arquitectura desde el compromiso y la investigación. Por eso, no sorprende que en el año 2001 ganara, junto a dos compañeros, el primer premio del certamen Europan 6 España, un foro internacional de ideas para miles de jóvenes arquitectos que buscan ideas creativas e innovadoras. En aquel entonces, la propuesta para un programa residencial en el polígono de Santa María de Benquerencia (Toledo) se alzaba con el máximo reconocimiento del jurado, que reconocía los presupuestos de ocupación planteados. Cuatro años después, aquel espacio de la periferia de Toledo retoma su interés y la Administración decide acometer su revitalización como zona residencial. Ahora, los planteamientos ganadores de Europan varían y el arquitecto da forma a una nueva realidad, a un proyecto en donde, dice, lo más importante es el espacio tan grande que hay.
La creación de un territorio público socialmente válido colma las apetencias creativas del arquitecto, según la reflexión expresada en su conferencia. La forma final del proyecto que, en este caso, se asemeja a un tapiz urbano que se organiza en torno al movimiento, esa línea difusa que marca y destapa los vacíos.