Carmen Izquierdo La Laguna
Si el autor del primer proyecto para el teatro Leal, Antonio Pintor, pudiese contemplar hoy el teatro Leal de corte romántico que ideó hace cien años para albergar parte de la vida cultural de La Laguna, se encontraría con un equipo directivo (Ladislao Díaz como arquitecto, y Miguel Ángel Fernández Matrán como aparejador) trabajando para salvar todos los elementos que han conformado la historia de inmueble dormido desde hace veinte años y que comienza ahora a despertar.
Los proyectores cinematográficos en la parte alta del edificio, las enormes poleas de madera para levantar el telón (hoy ya ineficaces), el esqueleto de madera que forma las cúpulas del teatro -techado más tarde- y, sobre todo, la ciudad al alcance de cualquier lagunero que quiera conocer una perspectiva distinta de su ciudad son algunos de los aspectos que el proyecto actual respeta y salva del olvido.
"Hay varios elementos", explica Matrán, "que nos gustaría que siguiesen conectados con la vida del teatro, aunque no se puedan reutilizar sí se podrían restaurar para que la gente pueda conocer esos aspectos que formaron la historia del Leal".
La idea de Díaz y Matrán tiene una base sólida aunque, según aclara Matrán, no se puede anunciar aún todas las acciones a desarrollar a lo largo de la obra, puesto que "nuestro proyecto irá cambiando con el tiempo, según vayamos avanzando, ya que cada vez descubres algo nuevo". Este delicado trabajo, defiende Matrán, "no puede tener plazos cerrados". El aparejador del proyecto insiste además en que "muchos de los imprevistos se evitarían si lográramos hacer un estudio previo de las obras que analizara la estructura, daños y patologías del edificio".
Palomas enemigas La dirección técnica de la obra ha insistido en varias ocasiones en la amenaza que supone para el teatro las antiguas caballerizas de la Casa Porlier, hoy en estado de ruina "y con un fuerte foco de infección", se queja Matrán, quien defiende la necesidad del teatro de incorporarse medioambientalmente a la ciudad. En este sentido, otras víctimas de las palomas son los comerciantes cuyos establecimientos dan a las ruinas, quienes confirman las molestias de ver excrementos en la calle continuamente aunque coinciden en que ahora se ven muchas menos. Pese a las molestias, las obras no se detienen y avanzan a la espera también de un aumento de presupuesto que permita acabar el teatro siendo fiel al proyecto de rehabilitación. En estos momentos, los trabajos se centran en la creación de una consistente estructura metálica que sostendrá el teatro, con su nueva sala de ensayo. |