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| Las llamas prendieron de inmediato la techumbre del Palacio Episcopal sin que los bomberos (a la derecha) pudieran impedirlo pese a sus denodados esfuerzos. El casco antiguo de La Laguna se vio inundado por el humo de un incendio que finalmente arrasó la sede del Obispado. Los bomberos, tras entrar en el inmueble ya calcinado./ Sergio Méndez |
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Carmen Izquierdo La Laguna
El fuego arrasó ayer el Obispado (la antigua Casa Salazar, una obra arquitectónica que data de 1664), la biblioteca diocesana y amenazó con asolar también la sede la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Por seguridad se procedió a la evacuación de las viviendas de toda la manzana y se cortó la luz en las calles de San Agustín y Anchieta para poder apagar el fuego sin correr riesgos de cortocircuitos. No hubo que lamentar daños personales, aunque las pérdidas de bienes (pinturas, muebles, documentos, y el propio edificio en sí) "son irreparables" según lamentaron las autoridades ante los graves desperfectos en uno de los iconos del patrimonio histórico de La Laguna. El humo negro que asomó ayer a las 11.55 horas de una ventana del segundo piso del Obispado en San Agustín se convirtió en un incendio devastador que asoló todo el inmueble y afectó también a la biblioteca diocesana, en la esquina de la manzana con Tabares de Cala.
El Centro Coordinador de Emergencias 112 recibió la alerta a las 12.02 horas activando los servicios del Consorcio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de la Isla de Tenerife, que consistieron en doce bombas urbanas pesadas, dos bombas urbanas nodriza, un camión nodriza de repostaje con base en el aeropuerto, un camión escalera, tres unidades de carga de material y equipamiento y dos vehículos del mando. Además, Teidagua y Urbaser apoyaron en la dotación de suministro de agua. La Policía Local y miembros del Cuerpo Nacional de Policía se encargaron de acordonar la zona para alejar a los cientos de ciudadanos que quisieron contemplar el desastre de cerca. Además, el Servicio de Urgencias de Canarias (SUC) desplazó tres ambulancias de urgencias que asistieron únicamente a una mujer de 50 años de la residencia contigua al Obispado que fue desalojada. También fueron evacuados los sacerdotes de la residencia sacerdotal ubicada detrás del Obispado, con entrada por la calle de Anchieta, a quienes trasladaron al seminario. Fueron 35 personas las desalojadas a las 13.16 horas en toda la manzana por miembros de Protección Civil. Antes de esta acción, los dispositivos de seguridad desplazaron a las autoridades y medios de comunicación que contemplaban los estragos del fuego desde el parking del Obispado. El colegio Mayex, cercano a la manzana donde tuvo lugar el incendio, realizó la salida de los alumnos sin ningún incidente.
La cancha deportiva de Anchieta sufrió también algún desperfecto al llegar el fuego a una de las palmeras del recinto. Uno de los principales temores ante el poderoso avance de las llamas que, aunque inicialmente remitieron a las 12.30 horas, resurgieron más amenazantes, fue la posible pérdida del archivo histórico. Un miedo infundado, según confirmó uno de los vicarios del Obispado, Antonio Pérez, puesto que la documentación histórica se encuentra en un edificio contiguo que da a la calle de Anchieta y en una cámara acorazada ignífuga. Eso sí, inevitablemente el fuego dañó parte de la documentación económica y jurídica del Obispado que se encontraba dentro del edificio calcinado por las llamas. Según expresó ayer Pérez, "tendremos ahora que comenzar de cero". Un pesar que no expresó aunque dejó patente a través de su rostro el recién nombrado obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, quien asentía ayer ante el dolor manifestado por el presidente del Gobierno, Adán Martín, "por los daños evidentes en una obra del valor patrimonial del Obispado".
Helicópteros A las 15.00 horas, la alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas, anunció que se había avisado a dos helicópteros del Grupo de Intervención de Emergencias (GIE), puesto que no se había logrado reducir las llamas. Según explicó, "se ha tardado en tomar la decisión porque los helicópteros pueden causar daños en la parte superior de las casas aledañas, pero ante la necesidad de proteger la ciudad, tomaremos esta medida". Los vecinos contemplaron desde las terrazas cercanas las continuas descargas de agua que, junto a la actuación terrestre, mitigaron el incendio a las 16.25 horas. A las 19.00 horas aún continuaban las tareas de ventilación y refresco.
Según relataron ayer los vicarios Domingo Navarro y Antonio Pérez, testigos directos del incendio, el fuego se hizo sentir "por el olor a humo" que llegó a la sala de reuniones contigua a la pequeña biblioteca donde comenzó el desastre. Las ocho personas que participaban en el Consejo Episcopal se dirigieron a la habitación contigua de donde provenía el olor y vieron el principio del fuego. "Intentamos mitigar las llamas con los extintores que teníamos en el recinto al tiempo que dimos parte del suceso" pero "nos resultó imposible".
El Consorcio desplazó al lugar más de 50 bomberos de los parques principales, así como personal de refuerzo del resto de los parques de la Isla que se encargaron de sofocar el incendio que comenzó en la segunda planta y creció luego hasta destruir todo el edificio y la biblioteca diocesana, aunque no llegó ni a la UNED ni al citado archivo histórico. Según detalló el presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, "estamos haciendo lo humanamente posible teniendo en cuenta lo que supone que arda un edificio como éste, con tanta carga de tea", una condición a la que se sumó un fuerte viento que "no ayuda, aunque sí nos salvaría una lluvia que se anuncia pero que no llega". En este sentido, Melchior declaró que otra de las medidas para reducir el incendio y evitar que se sobrecalentaran otras viviendas consistió en verter agua sobre los tejados. A las 17.00 horas aún no se pudo confirmar la causa del fuego, aunque el presidente del Gobierno de Canarias, Adán Martín, apuntó a que "probablemente, haya sido provocado por un cortocircuito". |