C. P. Santa Cruz
El consejero de Presidencia, José Miguel Ruano, avisó ayer de la falta de control sobre las fronteras marítimas de Canarias ante la llegada de inmigrantes, un hecho que achacó a la mala gestión de Madrid. "Están entrando por la cocina", aseguró el también titular regional de Justicia, que no dudó al afirmar que las islas occidentales se encuentran desprotegidas ante este fenómeno -en especial su cara norte- y al acusar al Ejecutivo central de no cumplir "sus obligaciones" al respecto con las Islas. Pero Ruano no se limitó a exigir una vigilancia mayor del mar: a su juicio, es incluso "más preocupante" el acceso de inmigrantes a través de los aeropuertos.
Para el Gobierno, el Estado, pese a tener las competencias en esta materia, "no está cumpliendo sus obligaciones con Canarias. "No hay un control de las fronteras marítimas y aeropuertos", aseguró. El servicio de vigilancia SIVE, señaló Ruano, resulta insuficiente, pues sus sensores "no pueden detectar las barcas más pequeñas". Hasta tal punto que la mayor parte de las embarcaciones son detectadas -reveló- por los dispositivos de emergencia, ya en la costa o cuando se requiere ayuda desde el mar.
Buques nodriza El consejero insistió en su defensa de la hipótesis de los buques nodriza como nueva estrategia de las mafias para el acercamiento de los inmigrantes, postura que basó en la dificultad de las barcas pequeñas para recorrer ochocientos kilómetros hasta las islas occidentales, partiendo desde zonas al sur de Marruecos. "Los inmigrantes llegan en un buen estado de salud, sin que haya muchos casos de hipotermia", aseguró. Este hecho -a su juicio- no resulta lógico, teniendo en cuenta que se ha llevado a cabo un viaje de cuatro días de duración a través del océano. "No entendemos por qué el Gobierno central niega la llegada de barcos nodriza", aseveró Ruano. Según él, esta postura sólo responde a que "o el Ejecutivo no tiene medios para remediar el problema o no aplica todos los recursos de los que dispone". |