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Taberna Vasca |
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Diario de Avisos Santa Cruz Una de las grandes dificultades que se encuentra el visitante en las zonas turísticas canarias es algo aparentemente tan simple como encontrar dónde se pueda comer una buena tapa o una cocina que siendo profesional, no tenga necesidad de complicar la vida al comensal y encuentre unos platos de la tradición tabernera española, bien hechos y a un precio razonable.
Esto sucede en la Taberna Vasca, de Los Cristianos. No es que sea un restaurante desconocido, porque ya verán lo difícil que es hallar mesa, pero tampoco es de los más céntricos, ya que está casi al fondo de una calle sin salida, transversal de la avenida Juan Carlos I, por las inmediaciones del conocido edificio Cristianos 1.
Tiene tapas, tradicionales como las varias tortillas -de papas clásica, con chistorra, etcétera- o de bacalao, callos o embutidos, pero también un pincho de queso caliente sobre tomate confitado con tomillo, lo que prueba que no hay complejo de cocina.
Claro que la cosa tiene truco, porque los fogones están a cargo de un buen chef, Gonzalo Tamames, quien tuvo 'El Rincón de Gonzalo' y tiene una acreditada técnica culinaria, que desarrolla igualmente tanto en las cazuelas, como en el foe-gras con caramelo de naranja, que de las dos cosas hay en la amplia carta. Y una prueba de que no son incompatibles las técnicas de las cocinas 'nueva' y 'tradicional', es que las tapas 'de siempre' no tienen toda esa cantidad de grasa que 'siempre' las solía acompañar, sino que se han aligerado de acuerdo con las tendencias actuales, sin dejar de ser sustanciosas.
Hay varios aspectos que merecen comentario. Diariamente tiene al mediodía un menú de cocina casera, con cinco primeros y tres segundos opcionales, más postre, a un precio medio bastante asequible. No es de extrañar que diariamente tenga más de ciento veinte comensales sólo en este aspecto, en su mayoría personas que trabajan por los alrededores. Los domingos hay un sistema de 'cazuela-buffet'. Se ofrecen diversos guisos de cazuela, con fabadas, cocido madrileño, cochinillo, cordero, etcétera.
Por la noche el ambiente es más tranquilo y con menos presión de clientes. Entonces se le pueden hacer los honores a la carta, que mantiene esa doble línea de platos tradicionales y actuales. Recomedables son los bacalaos -en cuatro modalidades-, el rabo de toro y las codornices escabechadas, el pulpo en espuma de papas y le citado foie al saartén con caramelo de naranja. La bodega está bien provista para los aires de taberna con que se mueve. De postre es corto, pero siempre se encuentra algo. El comedor es heterogéneo, con varias salas y terrazas.
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