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Mestizaje sin salir de África |
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El senegalés Cheikh Lô presenta en directo el disco “Lamp Fall” |
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Carlos Fuentes Madrid
Con apenas tres discos publicados desde 1996, el cantante senegalés Cheikh Lô se ha convertido en una referencia obligada para analizar la evolución de las nuevas generaciones de músicos africanos. Apadrinado en un principio por Youssou N´Dour, que hace diez años produjo su disco de debut, Né la thiass, Cheikh Lô acaba de entregar Lamp Fall, sabroso tercer disco en el que rinde homenaje a un sacerdote sufí con su mezcla ágil de mbalax, soukous, reggae y soul africano.
Cheikh Lô (Bobo Dioulasso, 1959) nació y vivió en una aldea de Burkina Faso hasta que su familia se trasladó a la capital de Senegal. En Dakar, después de una aventura europea fallida como músico de sesión del congoleño Papa Wemba, conectó con el proyecto de Youssou N’Dour, quien pese a estar consagrado a nivel internacional optó por seguir viviendo en su tierra e impulsar un proyecto musical en torno a la compañía Jololi.
Como delatan su vestimenta (trajes coloristas hechos con retales) y sus trenzas rastas, Cheikh Lô pertenece a la cofradía Baye Fall, grupo musulmán senegalés de marcado misticismo fundado hace varios siglos por el predicador Amadou Bamba. Su música, con profundo sabor contemplativo, se basa en el sonido tradicional del mbalax, el pop de Senegal, pero abre las puertas a estilos como el soukous congoleño o el reggae de Costa de Marfil.
En concierto, el jueves, Cheikh Lô cantó temas de su nuevo disco (Kelle magni, Lamp Fall) y rescató algunas de las canciones de sus dos trabajos anteriores, Né la thiass y Bambay Gueej, sobre el sonido rotundo de instrumentos occidentales (guitarra, saxo, batería, timbales) y la vibrante percusión norteafricana que ya es marca de la casa.
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