"Estoy convencido de que en los próximos años llegarán más barcos negreros"
José Segura Clavell - Delegado del gobierno en Canarias
   
     
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José Segura define lo vivido en Canarias en los últimos meses como un fenómeno humanitario de colosales dimensiones. Prefiere poner el acento en el siempre encomiable trabajo para salvar inmigrantes que en la desgraciada recuperación de los cadáveres de aquellos que fallecen en un cayuco en mitad del Océano Atlántico en su intento por llegar a Canarias, la puerta de Europa. El delegado del Gobierno en Canarias reconoce que "la situación es terrible" y augura que, en los próximos años, igual que las pateras han sido sustituidas por los cayucos, éstos serán reemplazados por los, a su juicio, mal llamados barcos negreros.

-Durante 2005 llegaron a Canarias 4.715 inmigrantes a bordo de pateras y en lo que va de 2006 la cifra ya está cercana a los 4.000. Ante esta situación, ¿se desmantelará el acuartelamiento de Las Raíces o tendrá que seguir sirviendo como centro de internamiento de extranjeros (CIE)?

"Desde 2002 ha habido un bajón y los inmigrantes venían sólo del litoral del antiguo Sáhara Occidental. En efecto, en lo que va de año ya estamos casi en 4.000 personas. En estos momentos, estamos siendo receptores de un fenómeno humanitario de colosal y extraordinaria dimensión. En los mil kilómetros de litoral mauritano se encuentran, sin duda, miles y miles de personas que irán llegando porque la realidad es incuestionable y no ven perspectivas de futuro en sus países de origen. Está ocurriendo en muchos lugares que 50 ó 60 miembros de una familia ahorran un dinerito, se lo dan a uno de esos jóvenes para que vaya a Europa a trabajar y mantenga así a la familia. Hacen miles de kilómetros a pie o en vehículo hasta que llegan al mar para dar el salto. No les interesa Canarias. Se meten en un cayuco hacia el Archipiélago porque representa el primer paso para acceder a Europa".

- Estamos hablando del periplo humano de cualquier inmigrante, pero ¿en qué momento entran en juego las mafias?

"Se habla mucho de mafias y no hay muchas mafias organizadas. Hay familias que tienen un cayuco, le ponen dos motores y lo sacan a la venta. Eso está clarísimamente detectado. En una zona en la que no hay industria ni actividad comercial intensa, este negocio ilícito es una vía para obtener recursos. Esto no quiere decir que no existan grupos organizados. Los inmigrantes zarpan de Nuadibú (Mauritania), costean unos 200 kilómetros y en determinados puntos del litoral hay individuos que les venden combustible y víveres. Esos sí que son mafiosos. Soy un rotundo adversario de la inmigración irregular por vía marítima, pero al problema humanitario no le doy nunca la espalda. Estamos imperiosamente obligados a salvarles la vida porque, una vez que se han lanzado a la mar son candidatos a la muerte. El buque Esperanza del Mar ha salvado en estos meses a más de 500 personas in extremis. Su labor humanitaria ha sido inmensa, al igual que la realizada por la Guardia Civil y Salvamento Marítimo. Este fenómeno humanitario no tiene precedentes en la Historia y lo que está teniendo notoriedad excesiva es el hallazgo de cadáveres. No he leído en ningún periódico que el Esperanza del Mar ha rescatado a más de 500 inmigrantes".

- ¿Y no le parece que las informaciones sobre las muertes ayudan a los ciudadanos a conocer lo que arriesgan los inmigrantes y pueden además tener un efecto disuasorio en ellos?

"Totalmente de acuerdo. Los medios de comunicación han jugado un papel potentísimo en la sensibilización, pero todos los implicados en labores de rescate en la mar han trabajado días y días sin descanso y jugándose la vida. Son muy merecedores de respeto y no tienen el reflejo suficiente".

- Qué va a pasar con el acuartelamiento de Las Raíces?

"No lo sé pero, ¿y qué si sigue? Se desmantelará cuando no sea necesario".

- Entonces, ¿cómo valora las peticiones de que no haya más plazas para acoger inmigrantes en Canarias?

"No me consta porque no lo he leído en ningún documento. En Canarias hay mucho cargo público que delante de un micrófono se convierte en un machote de mucho cuidado. Hasta que no lo lea por escrito, bravuconadas no evalúo. Los campamentos provisionales deben durar mientras dure la emergencia. Ante fenómenos imprevistos hay que actuar" .

- ¿Pero no era previsible el cambio de ruta, el desplazamiento del fenómeno migratorio hacia el Sur?

"Yo tenía la convicción absoluta desde hace seis o siete meses de que esto iba a ocurrir. Como también estoy convencido de que a lo largo de los años próximos, procedentes de otros puntos más al Sur del continente africano, vendrán barcos pesqueros, cargueros...".

- ¿Negreros?

"No use ese término, se lo ruego. Son embarcaciones con seres humanos transportados ilícitamente. En los diez últimos años han llegado 11 barcos de estas características con 250 ó 275 personas a bordo. Cada ocho o diez meses desde 1996 se ha interceptado alguno. En función de las informaciones a las que accedo, me parece intuir que en los próximos años nos llegarán barcos con centenares de personas. La situación es terrible. De ahí la importancia de la cooperación que acaba de iniciarse con Mauritania y la importancia también de pedirle a todos los ciudadanos comprensión hacia un fenómeno humanitario muy duro".

- Usted dice que conocía hace siete meses lo que iba a pasar. Entonces, ¿por qué les costó tanto reconocer que se estaba produciendo un repunte en la inmigración desde principios de 2006?

"No ha costado reconocerlo. El primer cayuco llegó en noviembre de 2005 y he dado puntualmente los datos. Para que dos países cooperen tiene que haber diálogo y quizás el golpe de Estado en Mauritania y el consiguiente cambio de gobierno ha hecho que ese diálgo entre el país africano y la Unión Europea haya estado relativamente ralentizado. España ha hablado con Mauritania en los últimos cinco meses, pero instalar un campo de acogida requería la autorización del gobierno mauritano y ésta no se ha producido hasta hace pocas fechas. Cuando ese campo esté terminado empezará la repatriación".

-Los primeros 170 inmigrantes que se ha comprometido Mauritania a aceptar inmediatamente y que están ahora mismo en centros de retención de Canarias, ¿cuándo saldrán?

"En cuanto se pueda. Se tienen que cumplir unos requisitos y además la normativa internacional impone unos requistos muy duros para el traslado de personas detenidas. Por cada detenido, es necesario llevar entre 1,5 y 2 policías. En fin, hay que movilizar muchos recursos y espero que seamos sensatos. Ha habido periodistas peninsulares que me han preguntado si hay crisis en Canarias y creo rotundamente que no. No hay ninguna familia canaria que haya tenido que habilitar espacio en su casa para dos o tres inmigrantes ilegales. Los policías, los voluntarios de Cruz Roja y las instituciones son los que realmente están soportando este fenómemo impactante Para los demás la vida sigue exactamente igual por lo que..¿dónde está la crisis?, ¿quién se la inventa? Sería deseable un pacto social para que nadie utilice este tema, hagan declaraciones burdas e intoxique innecesariamente a la ciudadanía. Este es un problema de Canarias, pero también de Malta, Libia, Chipre o Italia".

-¿Qué valoración hace del informe de la Guardia Civil que advertía de la muerte de 1.700 inmigrantes en aguas del Atlántico en su intento por llegar a Canarias? ¿Es cierto que las comandancias canarias recibieron este informe en el mes de diciembre de 2005?

"En España asistimos a debates tan artificiales que, en unas ocasiones, dan tristeza y, en otras, risa. El Servicio Marítimo de la Guardia Civil, a lo largo del año 2005, hizo 40 notas informativas internas y esa es una de ellas. Se decía: "Nos comentan que hay miles de personas que pueden haberse ahogado". ¿Quién puede asegurar eso? Sólo tienen valor de nota informativa, pero de nada constatable. Eran miles de personas que lo comentaban de boca a boca. Patrones de barcos de pesca, armadores... No es un documento sólido y riguroso. Es la transcripción de un comentario popular. Nadie está en condiciones de decir, por ejemplo, que se han ahogado 415 personas. Ha habido un debate artificial con la intención de deteriorar la imagen del gobierno. Es una de las cosas ficticias más cínicas que he visto en los últimos años".

- Las 4.000 personas que han entrado en estos meses, las otras casi 5.000 que lo hicieron en 2005 o incluso las 331 que hace poco alcanzaron las costas canarias en una jornada siguen suponiendo sólo un 5% de toda la inmigración ilegal que hay en Canarias. El grueso sigue entrando por los aeropuertos...

"No, se miente. Los que entran por el aeropuerto entran legalmente con su visado de entrada y salida. El problema está en que, transcurridos los tres meses, se quedan irregularmente y como decimos en Canarias échales un galgo a muchos de ellos. Se va teniendo el listado de los que se quedan aquí, se les persigue y a un porcentaje nada desdeñable se les termina localizando y se les expulsa".

- ¿Qué porcentaje sería?

"No me atrevo a cuantificarlo, pero hace poco el ministro del Interior habló sobre este asunto. Tiene que haber un gran proyecto colectivo para evitar estas situaciones de ilegalidad porque hay empresarios que dan trabajo a estas personas lo que les permite moverse por España. Hace poco se tuvo que regularizar a más de 700.000 personas. Es un tema muy complejo porque no se puede poner un policía a cada inmigrante. Soy consciente de que es muy difícil controlarlo y que queda un gran recorrido por hacer".

-Las medidas que hasta ahora se han tomado son de control y refuerzo policial. Se habla de invertir en cooperación, aunque también es cierto que son países con altos niveles de corrupción donde es complicado que el dinero se emplee donde realmente hace falta. ¿Cómo ve usted el asunto de cooperación al desarrollo para revertir en África las condiciones que llevan a emigrar?

"Es un gran asunto. La solución a largo plazo es la cooperación internacional y que estas personas se queden en su país. Cómo establecer esos mecanismos de cooperación es muy largo de desarrollar, pero hay que ir dando pasos y prepararse para el futuro".





Texto: Marta R. Román

Fotos: Fran Pallero
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