 |
 |
 |
|
|
| Autoridades locales, el director del Instituto Cervantes y el representante de la Embajada, en Montparnasse. La viceconsejera de Cultura, Dulce Pérez, posa ante la tumba de Domínguez en Montparnasse. / DA |
|
|
|
Ver el resto de fotografías |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
 |
 |
 |
| MÁS INFORMACIÓN |
|
|
A la altura de los primeros exponentes del surrealismo
Reivindicar "la figura internacional de Óscar Domínguez", dando "un pasito más en la carrera que hemos empezado algunas personas hace muchos años para recuperar su figura universal y colocarla donde se merece, entre los primeros exponentes del surrealismo mundial", es una de las principales finalidades de la muestra Óscar Domínguez, el surrealismo volcánico, inaugurada en la tarde de ayer en el salón de los espejos de la Biblioteca Octavio Paz del Instituto Cervantes de la capital gala. El nombre de Óscar Domínguez está ligado indisociablemente tanto a la voluntad surrealista de descubrimiento y revuelta como a la ciudad de París, donde desarrolló toda su trayectoria creativa y eligió poner fin a su vida. Una veintena de obras de gran intensidad creativa y de una calidad contrastada podrán verse en París, algunas de ellas por vez primera, gracias a las instituciones públicas canarias que las conservan. Según los organizadores, Óscar Domínguez. El surrealismo volcánico "pretende ser no sólo una exposición de homenaje y conmemoración de la figura del genio canario, sino también un intento de suscitar una nueva reconsideración crítica del valor y alcance de su obra, fundamentalmente en una doble perspectiva: cuál fue su lugar y cuáles fueron sus características propias dentro del surrealismo". En ella se muestra casi una veintena de obras surrealistas en las que se puede apreciar el uso, por parte de Domínguez, de figuras y objetos que contienen "referencias mágicas, mecanicistas y sexuales, situándose muchas de ellas en el paisaje canario a pesar de residir la mayor parte de su vida en París", asumen los teóricos. Esta muestra internacional permanecerá abierta hasta el 21 de julio
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
Nana García París
Óscar Domínguez (La Laguna 1906-París, 1957), "el hombre de la fatalidad", como lo califica acertadamente Sarane Alexandrian, recibió ayer en el parisino cementerio de Montparnasse un "corto pero emotivo" acto de homenaje por parte de la delegación de instituciones canarias que se han desplazado a Francia con motivo de la inauguración de la muestra Óscar Domínguez, el surrealismo volcánico, incluido en los actos conmemorativos del centenario de su nacimiento.
"No podíamos conmemorar la centuria sin venir a París y no podíamos venir a París sin pagar una deuda de Canarias con Óscar Domínguez", declaró ayer la viceconsejera de Cultura y Deportes del Ejecutivo regional, Dulce Xerach Pérez -su máxima representante dada la ausencia del presidente, Adán Martín, a pesar de que estaba anunciada su participación en estos actos- ante la tumba donde reposan los restos del genio tinerfeño del surrealismo, donde depositó un simbólico ramo de varas de laurel aderezadas con bandas de las banderas de Canarias y España.
En este sentido, las administraciones públicas participantes en la organización a lo largo de 2006 de la conmemoración del centenario del nacimiento del pintor deben estar, a juicio de la viceconsejera, "a la altura de las circunstancias" como en esta ocasión.
Las austeras palabras de Pérez recalcaron, asimismo, el "deber" que representa acudir "al lugar que él eligió para crear y donde hizo al final su vida", por lo que "hemos querido estar en París".
La viceconsejera estuvo acompañada por el consejero cultural de la embajada de España en Francia, Juan Zurita, quien también colocó una corona de flores ante la tumba ubicada en el panteón de la familia Noailles, perteneciente a la familia paterna de Marie-Laure, vizcondesa de Noailles, a quien Domínguez conoció en 1952, gracias al mecenazgo que ella y su marido realizaban en favor del movimiento surrealista.
Como estaba previsto, el consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, Miguel Delgado, también estuvo presente en el acto de Montparnasse, así como los integrantes de la comisión parlamentaria de Educación, Cultura y Deportes Pilar Mora, diputada de Coalición Canaria por El Hierro; Amparo Martín (PSC-PSOE) de La Palma; Victoria Ponce (PP) e Isaac Castellano del grupo mixto.
Al tributo ofrecido ante el panteón de la familia Bischoffsheim, donde se encuentra la lápida de Domínguez, se sumaron también el alcalde del municipio de Tacoronte, Hermógenes Pérez, acompañado por la concejal de Cultura, Ángeles Fuentes.
Deuda pendiente Óscar Domínguez, que en los últimos años de su vida se estaba quedando sin amigos, según llegó a confesar en una carta a su amigo Eduardo Westerdahl, recibió sepultura el miércoles 3 de enero de 1958 acompañado "únicamente por sus viejos amigos surrealistas" -Man Ray, Max Ernst, Felix Labisse y Patrick Waldberg- reseña en el catálogo de la exposición parisina Fernando Castro Borrego, profesor de la facultad de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna.
De esta manera, la sobrina del pintor lagunero, Iris Fariña Domínguez (hija del también pintor Álvaro Fariña y Antonia Domínguez, una hermana de aquél), expresó su emoción, agradecimiento y satisfacción "a las personas que han hecho posible este homenaje". Aunque confiesa que no llegó a conocer a su tío en vida, Fariña considera que "en realidad Domínguez fue una persona muy maltratada, muy ninguneada, cuyo arte fue muy poco comprendido y ninguneado".
Esta primera visita oficial a la tumba del genio surrealista casi 50 años después de su fallecimiento es, en opinión de su familia, "intemporal", aunque un reconocimiento justo. El hecho de haber sido enterrado tan lejos de su tierra "es lógico" debido a las circunstancias políticas y económicas de la época. Además, "en contra de lo que asegura mucha gente, nosotros le teníamos aprecio a Marie-Laure de Noailles, porque nos consta lo mucho que quería a Óscar, tanto como él a ella", apostilló Iris Fariña.
Despedida bohemia En su particular homenaje a la paradigmática trayectoria de Óscar Domínguez, Fernando Castro Borrego atestigua cómo Patrick Waldberg "hizo notar en un emocionado texto cómo no había en el cortejo fúnebre ningún representante del mundo oficial de los museos; en cambio, un pueblo desolado lo acompañó hasta la tumba: los camareros, los chóferes, el pastelero, la florista, las prostitutas".
Cabe destacar la ausencia de la vizcondesa de Noailles, quien, "atormentada", se negó a acudir a la ceremonia refugiándose en su castillo de la Costa Azul "presa de una de sus habituales crisis nerviosas", en palabras de Castro Borrego. Ella "acusaba al ambiente bohemio de Montparnasse de haber arrastrado a Domínguez hacia la bebida; mientras que los artistas del barrio sostenían que ella era la culpable por haberlo introducido en un ambiente mundano y falso que lo fue destruyendo poco a poco", añade el profesor.
Estas palabras fueron leídas ante las autoridades, familiares y representantes del mundo de la cultura que acudieron ayer a la tumba de Óscar Domínguez para recordar al genio del automatismo gestual, con el objeto ensalzar el significado que tiene su legado, reconocido internacionalmente, como uno de los destacados representantes de la sociedad canaria. |