Los vecinos se oponen a la decisión de la Dirección General de usar un albergue de la Cruz Roja
Agustín M. González
Garachico
Por difícil que parezca, el problema de la llegada masiva de pateras con emigrantes subsaharianos ya no sólo afecta a las poblaciones costeras de la isla, sino que hasta amenaza con enturbiar la tranquilidad de un pequeño núcleo de las medianías del Norte, a cerca de mil metros sobre el nivel del mar. Unos 200 vecinos del barrio de La Montañeta, en la parte alta del municipio de Garachico, acordaron el lunes en asamblea oponerse "rotundamente" al proyecto de la Dirección General del Menor del Gobierno de Canarias, de trasladar de forma provisional un grupo de 20 o 30 menores subsaharianos al albergue que la Cruz Roja tiene en este barrio, y que suele utilizar para actividades lúdicas de verano.
El director general de Protección del Menor y la Familia, José Luis Arregui, planteó la pasada semana esta posibilidad al alcalde garachiquense, Ramón Miranda, quien puso como condición realizar una consulta previa a los vecinos del lugar. Así, Arregui asistió el lunes a una asamblea vecinal en La Montañeta, junto al alcalde y diversos representantes insulares y regionales de la Cruz Roja. El director general explicó a los vecinos que ante la situación de emergencia en la isla por la llegada masiva de pateras, se ha pensado trasladar de forma provisional al albergue de La Montañeta a un grupo de menores emigrantes que se encuentran alojados en condiciones inadecuadas en diversas comisarías de policía del Sur de la isla. Al final, las argumentaciones de Arregui no convencieron a los vecinos que por unanimidad acordaron oponerse a la medida en estudio. No obstante, el director general del Menor advirtió que la última palabra en este asunto la tiene la Fiscalía del Menor, que puede ordenar el traslado en cualquier momento.
Sorpresa y miedo
El alcalde de Garachico, el nacionalista Ramón Miranda -a la sazón presidente de la FECAM- reconoció a DIARIODEAVISOS que este asunto lo ha cogido de sorpresa, al igual que a los vecinos de La Montañeta. "Hay que tener en cuenta y comprender -comentó- que estamos hablando del barrio más tranquilo, alejado y despoblado del municipio, con una población actual de poco más de cien personas, en su mayoría ancianos que viven solos, por lo que es lógica esa reacción de miedo y rechazo. Más que por xenofobia -puntualizó Miranda-, la negativa al traslado de los emigrantes se debe al desconocimiento, la desinformación y lo inesperado de la medida". Apuntó que se da la circunstancia añadida de que el albergue de la Cruz Roja está ubicado junto al mismo barrio.
En opinión del alcalde, la noticía ha causado "un choque social muy fuerte" y dijo estar "muy preocupado por la tensión social y los problemas vecinales que pueden producirse en caso de que la Fiscalía del Menor ordene la ocupación del albergue de La Montañeta". Miranda se mostró en total concordancia con los vecinos de este barrio y exigió soluciones de las administraciones competentes "para este grave problema que tienen que solucionar el Estado y la Unión Europea".
"Seguiré defendiendo la actitud de los vecinos, aunque puedan tacharnos de insolidarios. Esto es una prueba de que en Canarias ni el barrio más alejado es ajeno al problema de la emigración. Nadie en las islas está a salvo de los efectos de este problema". Miranda exigió a las autoridades que "sigan apretando al Estado para buscar una solución de este problema compartida y solidaria".