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La empresa Imago Dracaena, S. L., propietaria de las instalaciones del Mariposario del Drago ubicado en Icod de los Vinos, considera que la noticia publicada por este periódico el pasado 5 de marzo y en la que se afirmaba que la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Canarias ha confirmado el precintado del Mariposario, es una información no contrastada, procede directamente del Ayuntamiento y es "sesgada y tendenciosa".
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La empresa alega, entre otros argumentos, que la sentencia del TSJC "no es firme, pues contra la misma se ha interpuesto recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, en el que se ha solicitado expresamente la suspensión"
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Diario de Avisos
Santa Cruz
Literalmente, la empresa alega los siguientes argumentos: 1.- La sentencia del TSJC no es firme, pues contra la misma se ha interpuesto recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, en el que se ha solicitado expresamente la suspensión".
2.- La sentencia del TSJC revoca otra del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de Santa Cruz de Tenerife que había dado la razón a la empresa propietaria del Mariposario.
3.- En la actualidad, el Ayuntamiento de Icod de los Vinos ha solicitado la orden judicial de entrada y precinto de las instalaciones ante el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 que, hasta la fecha, no ha notificado actuación alguna a la empresa propietaria.
4.- Ante el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 hay planteado un incidente de ejecución como consecuencia del cambio de planeamiento urbanístico de Icod de los Vinos, que legaliza la construcción, pues se constata finalmente la existencia de un manifiesto error en la asignación de la superficie del peatonar existente al frente del Mariposario que tendría así el ancho que esta empresa siempre ha mantenido que tiene realmente, y que permite, por tanto, legalizar todo lo actuado, desde la óptica municipal.
5.- Por lo tanto, la información publicada es parcial, sesgada y tendenciosa, por lo que debe ser rectificada, siendo de buena práctica periodística contrastar la información y no convertir el periódico en mera caja de resonancia de ambiciones personales, políticas o de otra clase.
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