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| Víctor Gaviria (i), junto a los actores Juan Uriba (d), Fabio Restrepo y Mónica Lairana, tras la proyección. / EFE-DA |
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La obra de Gaviria transcurre en su ciudad natal, Medellín, la capital del departamento de Antioquia, y describe los entresijos de la elaboración de la cocaína y su tráfico ilegal, sus personajes y todo lo que les rodea |
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| Víctor Gaviria remueve los cimientos de San Sebastián |
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| El cineasta colombiano retrata sin contemplaciones el tráfico de droga |
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| El cineasta colombiano Víctor Gaviria lanzó ayer una carga de realismo profundo en el 52 Festival Internacional de Cine de San Sebastián con un filme trepidante en el que retrata sin contemplaciones lo que hay detrás de la elaboración de la cocaína y de quienes trafican con ella. |
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EFE
San Sebastián
Sumas y Restas, que compite en la Sección Oficial del Festival donostiarra, lleva ese título porque, según explicó su director a EFE, el narcotráfico "apareció en Colombia como una cosa positiva, como una suma que permitía liberarse de los valores aprendidos; era la nueva onda de unos nuevos ricos que vivían desde las diez de la mañana disfrutando de la vida mientras el común de la gente trabajaba".
La obra de Gaviria transcurre en su ciudad natal, Medellín, la capital del departamento de Antioquia, y describe los entresijos de la elaboración de la cocaína y su tráfico ilegal, sus personajes y todo lo que les rodea.
El protagonista del filme es Santiago (al que da vida el actor Juan Uribe), un arquitecto acomodado que cede ante la tentación del dinero fácil que le ofrece el "traqueto" (narcotraficante) don Gerardo (Fabio Restrepo) y se inmiscuye en un mundo del que, en el último momento, consigue salir vivo por los pelos.
El director de la película explicó a EFE que estos personajes y los demás de la película representan a aquellas personas relacionadas con el tráfico de drogas que inspiraron "fascinación" en muchas personas "por su libertad, por su capacidad de desmarcarse de la normalidad y de la ley sin importarles nada".
Eso, que se suponía que eran sumas, el dinero fácil, mujeres hermosas, diversión y lujos -dice Gaviria-, se convirtió en restas cuando apareció la destrucción de la vida, de los patrimonios y de las familias.
La película tiene una parte muy clara en la que todo es positivo hasta que se convierte en negativo, en resta, cuando don Gerardo engaña a Santiago con una cocaína adulterada haciendo que se desaten unos problemas gravísimos.
"Eso es natural", dijo Gaviria, quien añadió que "toda persona que se mete con delincuentes, por muy amables o por muy familiares que sean, termina metido en líos porque esta gente maneja otra lógica. Es algo presente en la vida cotidiana colombiana".
En su estreno en San Sebastián, la película sorprendió a los espectadores por el lenguaje utilizado, que es el español hablado en la región colombiana de Antioquia, con un acento inconfundible y, en el caso de los bajos fondos, con expresiones extremadamente duras y ofensivas.
Sumas y restas fue exhibida con subtítulos en inglés, que en algunos momentos sirvieron de ayuda, teniendo en cuenta que incluye expresiones sin significado fuera de Colombia, como "cucha" (vieja), "coronar" (introducir un cargamento de droga), "piedra" (rabia), "colino" (drogado) ó "culillo", que alude al miedo.
Respeto al lenguaje Víctor Gaviria, conocido ya en España por películas como Rodrigo D.-No Futuro y La vendedora de Rosas, aseguró que el lenguaje "tenía que ser ése" porque es parte de la película como documento y deseaba respetar el lenguaje "en el sentido más social".
En opinión del cineasta, "se trata, además, del lenguaje de los actores sociales, que posee una significación muy concreta a la hora de manifestar, de utilizar la palabra casi como si fuera un arma; son palabras que son casi hechos, como es el caso de la onomatopeya 'tan, tan'".
En este sentido, el actor Fabio Restrepo explicó que para él no fue difícil hacer su papel: "Me dijeron que fuera bien grosero, bien 'atarbán' (ordinario) y traté de hacerlo lo mejor que pude".
Su socio en la película, Santiago, el actor Juan Uribe, dijo que en su papel "hay ingredientes muy vinculados con la realidad de ese mundo" como en un momento en el que comete el "error" de no acompañar a su socio Gerardo en el funeral por el asesinato de su hermano.
Casualmente, el filme de Gaviria coincide en San Sebastián con la película María, llena eres de gracia, del estadounidense Joshua Marston, que cuenta la historia de las "mulas" o personas -en este caso mujeres- que transportan cocaína en sus organismos.
Un mal que se extiende como una plaga aprovechando la necesidad imperiosa de mucha gente que está dispuesta a todo con tal de conseguir salir adelante; aun a costa de su vida. |
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