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Nos citamos en las instalaciones
que desde hace diez años su empresa tiene en la Dársena
Pesquera de Santa Cruz de Tenerife. Ramón Morales está
a punto de llegar, me dicen. El trabajo es intenso incluso
a esta hora del mediodía "Espérelo que
no tarda. Él no tiene horario. Ahora mismo está
en la descarga de un barco".
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Observo el ir y venir de los camiones frigoríficos,
el trabajo de algunos operarios que preparan los envíos
de tunas para trasladarlos al barco o al avión, paseo
ante árboles que rodean el almacén junto a los
que encuentro un grupo de gallos que están en libertad,
una amplia jaula con pájaros canarios, un estanque
en el que habita una tortuga marina que, me dicen, se recupera
de alguna lesión para regresar al mar
. "Esto
no es nada con lo que tenemos de madrugada. Venga un día,
allá a las cuatro o a las cinco de la mañana,
para que vea lo que aquí se trabaja". El saludo
de Ramón Morales Rodríguez lo dice todo. "Está
en su casa. Yo lo que le puedo decir son cosas que he vivido.
De otros temas poco sé, pero si le sirvo, aquí
me tiene".
-Hablamos del Premio de Gastronomía y de sus proyectos
en la búsqueda de alternativas para la comercialización
de los productos de la pesca.
"Estoy muy agradecido por la distinción. Sinceramente,
creo que lo que estoy empezando a hacer puede resultar interesante,
pero tienen que darme tiempo para ir adonde creo que se puede
llegar. La culpa de este premio la tiene el consejero Pedro
Rodríguez Zaragoza, que sabe de mi interés por
preparar atún o filetes de caballa con los elementos
más naturales. Yo lo que estoy haciendo es sólo
un inicio para conseguir un producto exquisito. Trabajo en
un proceso que, al tiempo que permite la conservación
de la pesca, deja que la materia prima se realce en sabor
y en categoría. Estoy convencido de que podemos darle
un valor añadido a estos productos, y ya he experimentado
con diferentes fórmulas, que cuantos las han probado
me dicen que tienen futuro."
- Me dicen que el día no tiene horas para todo
lo que quiere hacer.
"Eso es una exageración. Lo que pasa es que me
acostumbré desde chico a dormir poco y a caminar mucho.
Es que siendo el mayor de tres hermanos me vi obligado a tirar
para delante, y ya con 14 años estaba cargando pescado
de Valle Gran Rey a Vallehermoso.Lo hacía sobre mis
costillas, a hombros. Mi capital eran diez duros, y ese dinero,
para mí y para mi gente, era toda una fortuna. Entonces
la pesca era abundante, pero no había manera de darle
salida. Cuando pude me compré un coche furgoneta y
después vino mi primer camión. Así fui
avanzando y hoy, ya ve, mucho trabajo y siempre con poco tiempo
"
- ¿No le llamó la inquietud por Venezuela?
"Pues no, y entre otras cosas fue porque no tenía
dinero para pagar el pasaje. Casi todos los de mi edad sí
que cogieron la maleta y se aventuraron por ir, y unos han
tenido más suerte que otros; como todo en la vida.
Si quiere que le diga la verdad, no me arrepiento de haberme
quedado aquí".
- Quienes le conocen siempre valoran la firmeza y estabilidad
de sus compromisos con los pescadores. ¿Palpa a veces
las muestras de envidia?
"Una vez alguien me dijo que era rico y le respondí
que era cierto, pero que mi mayor riqueza estaba en mi familia.
He tenido la suerte de contar con una mujer extraordinaria
y con tres hijos que no se han dormido en los laureles. Nosotros
los hemos procurado educar con lo que nos enseñaron
desde la cuna y con lo que hemos ido aprendiendo, y hoy son
dos hombres y una mujer que han respondido a lo que de ellos
esperábamos. Esa es mi riqueza, por la que me pueden
envidiar si quieren. Lo demás no son sino números
y trabajo".
- De una furgoneta a una flota de camiones y de barcos.
De la venta de casa en casa, a la exportación, que
llega a varias capitales de la Península, a Francia,
a Japón
"Eso que dice, como un resumen, no se consigue en un
día. Hay que trabajar, y hacerlo pensando en mañana
y en pasado mañana. Es decir, hay que saber bien dónde
está uno y con quién se mueve. Cuando no se
tiene miedo al trabajo las cosas van saliendo por sí
solas, porque casi sin darte cuenta vas viendo que una cosa
te lleva a la otra. Los comienzos son siempre difíciles,
pero si se trabaja con seriedad se consigue la confianza.
Yo siempre tuve claro que hay que establecer acuerdos y mantener
la palabra. Esa es la mejor garantía, y si se actúa
así se puede ir adonde se quiera".
- De Valle Gran Rey se vino a Tenerife, y hoy está
en todas las islas.
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Me he criado así, a golpe de esfuerzos y con privaciones
y sacrificios. Tengo un horario que hoy no es el habitual,
y aunque algunos no lo entiendan, me siento feliz trabajando. |
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"No se debe olvidar que en la pesca hemos vivido momentos
muy malos. Hubo un tiempo de bonanza, con muchas empresas
que compraban las capturas, sobre todo de atún y caballas,
y que luego la industrializaban, dando trabajo a muchas familias.
En La Gomera se desarrolló mucho esa actividad, pero
hubo periodos buenos y tiempos en los que los pescadores apenas
ganaban para vivir. La situación que se ha creado con
las limitaciones que ha establecido Marruecos han obligado
a ir reduciendo la actividad año tras año. Durante
años yo traía pescado a Tenerife, sobre todo
a partir de 1970 que es cuando comienza el ferry. Lo hacía
porque había que buscar quién lo comprara y
La Gomera se me quedaba chica, y así decidí
venirme a Tenerife en 1975. En ese año compré
mi primer barco y poco después empezamos a exportar
directamente a la Península. Así nos hemos ido
abriendo camino y hoy tenemos puntos de venta en las lonjas
y mercados de Madrid, Valencia, Algeciras, Barcelona
Llegamos directamente a las principales cadenas de centros
comerciales y también hemos exportado al exterior,
a Francia y a Japón, a ese último país
con mucho éxito, pues durante los años 1982
al 84 le hemos estado enviado por avión el atún
rojo, que se cotiza muy bien y que lamentablemente en estos
últimos años ha disminuido tanto las capturas
que no hemos podido mantener envíos de manera regular".
- Nadie puede negar que ha sabido ganarle el pulso a la
distancia
"Hemos ido aprendiendo y corrigiéndonos a nosotros
mismos. Poco a poco hemos ido preparando nuestras cajas, que
he diseñado y construido para que aguanten el traslado
en barco y para que no aumente mucho el peso, en el caso del
avión. Aquí preparamos el pescado y gestionamos
su traslado. También, y eso nos ocupa una gran parte
del tiempo, atendemos directamente a los compradores, que
son centros mayoristas. Disponemos de una flota de camiones
frigoríficos que se mueve por todas las islas".
- Me dicen que la clave de su éxito está
en la fidelidad del compromiso con los pescadores y con sus
clientes.
"Cuando yo empecé tuve claro que el pescador
no admite el doble lenguaje, ni ante él caben disculpas.
Si tú retiras el pescado en la barca tienes que hacerte
responsable de su venta y no vale que digas que se te estropeó
o que no encontraste quien te lo comprara. Me he perjudicado
muchas veces, pero siempre tuve claro que esto es un camino
largo y que hay que tirar siempre hacia delante. Yo mantengo
una relación casi familiar con los pescadores. Hablamos
el mismo lenguaje, nos entendemos. La empresa ha ido creciendo
y hoy nuestra facturación debe estar por encima de
los seis millones de euros. Esto es una máquina que
no se puede parar y por eso cuando me dicen que un barco va
a dejar de trabajar, me tengo que plantear que hay que solucionarlo.
Por esa razón me he ido convirtiendo en armador. Hoy
tengo seis barcos que faenan en todas las islas y continúo
contando con los pescadores que me venden su pesca".
- Con la experiencia que ya tiene en conservación
de atún y caballas ¿iniciará una nueva
fase?
"Como usted ha dicho, esto no es más que una
experiencia. No le voy a ocultar que tengo un proyecto y que
podría salir adelante si se dan determinadas circunstancias.
No pretendo ir a una producción de gran escala, porque
eso hoy en día no tiene futuro. Yo parto de una realidad
y es que la calidad de nuestros atunes no tiene rival y por
eso, con una maceración adecuada, podemos conseguir
productos exquisitos, que entrarían en el circuito
comercial de esa categoría. Igual podemos hacer con
la caballa y quizás con otras especies, que por el
momento solo estamos observando. No puedo ocultarle que el
reconocimiento que me hace DIARIO DE AVISOS me anima a continuar
en esta nueva aventura, que por otra parte me está
dando ánimos por cuanto supone abrirme a otras posibilidades"
Observamos en su despacho algunos ensayos, para los que no
ha escatimado en buscar la mejor calidad de los ingredientes.
"Nuestro pescado no se puede acompañar con cualquier
cosa. Tiene que ir al lado de lo mejor". Con esa firmeza
y convencimiento Ramón Morales deja claro que no escatimará
esfuerzos y dará pasos firmes para que su proyecto
se haga realidad.
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