El Cambullón
 
Desde el corredor
Juan del Castillo
Osman, otra vez

Como es habitual, en lo mejor de la primavera del Valle de La Orotava, el pintor egipcio Mohamed Osman vuelve a colgar en la sociedad cultural Liceo de Taoro. El viernes pasado tuvo lugar la inauguración de su exposición, que estará abierta hasta el próximo 12 de junio. Tuve a mi cargo la presentación de la muestra. Es curioso: Este año, aparece por doquier el número diez, la décima, que a todos evoca diezmos a pagar a la Iglesia, poesía en octosílabos, Lotería Nacional... Porque es la décima exposición de Osman aquí y es mi décima presentación. Ambas tienen como punto de partida 1995. Pero no son todas sus muestras ni todas se han abierto con mis homilías. El pintor, de mi mano, ha colgado también en el Casino de Tenerife, de la capital, en el 2000; y asimismo, ese mismo año, en Los Realejos.

Por cierto, allí, misteriosamente, de forma esotérica, se fue la luz y nos quedamos en tinieblas, con un silencio sepulcral; en el preciso instante en que yo invocaba al hijo del último mencey, el desdichado Béntor, el de la púdica estatua. Y no siempre en esta acogedora Casa lo he presentado yo. Asimismo, lo hicieron y muy bien dos buenos amigos: El brillante Luis Mardones, diputado nacional, y el laborioso Francisco Linares, teniente de alcalde de Cultura de la Villa. Abrió el acto, el celoso presidente del Liceo orotavense, Isidro de León. Como es habitual en sus citas, hubo lleno hasta la bandera, interviniendo, como broche de oro, el propio pintor.

Recuerdo, entre otras autoridades, al alcalde accidental, José Miguel Álvarez, al arcipreste de La Orotava, don Antonio Hernández, y a Rafael Díaz Martínez, flamante consejero del Consejo Consultivo de Canarias -esa misma mañana, en su toma de posesión, recibió el aplauso más largo y atronador que ha oído el caserón de la Presidencia del Gobierno de Santa Cruz en lo que va de historia- . La velada terminó, como ahora se estila, con una ilustrada copa de vino canario.

Nuestro artista nació en El Cairo, en 1952. Estudia en Roma, donde se hace arquitecto, participando en su fascinante mundillo cultural, pues vivía en pleno corazón de la Ciudad Eterna. Más tarde, se traslada durante cinco años a Canadá, ejerciendo su profesión. En 1986, se queda aquí donde ubica su hogar, crecen sus hijos y, en fin, se compenetra con el paisaje y el paisanaje. Se ha hecho célebre una frase suya: "Tenerife es uno de los pocos sitios del mundo que todavía conserva el sentido humano: La gente se toca...". Esta vez me atrevo a decir más: Como se demostró en reciente y triste ocasión, no se conoce un caso igual de persona que, en tan poco tiempo, se haya integrado tanto en la sociedad de la Villa, de los tres pueblos del Valle. ¡Porque cuidado que somos raritos...!

Estamos ante un pintor figurativo. Es curioso cómo realza por medio de la luz el punto del cuadro que más le interesa, adonde lleva como acto reflejo los ojos del espectador; todo ello sin perder la composición ni perjudicar el equilibrio de la obra, como ha escrito el crítico Joaquín Castro. Por otra parte, usa colores calientes, los cálidos rojos y amarillos, complementándolos con otras tonalidades, hasta lograr un armonioso conjunto cromático. Osman abre mundos inéditos y fantásticos para el público: Cala hondo en la gente. A medida que pasa el tiempo, el pintor ha logrado pinceladas más fuertes, trazos más libres, desprendiendo algunos de sus óleos un sopor impresionista.

Esta muestra de 2005 tiene por título "Atmósfera Romera" porque el tema central de la misma es nuestro famoso e inimitable desfile. Son 27 cuadros, su número de la suerte, por llamarlo de alguna manera; o acaso mejor su sino, la razón y a la vez sin razón de su vida. Y un matiz: La muestra osmaniana, por primera vez, coincide con los días grandes de la Villa. El certamen tiene tres temas: La Romería de San Isidro Labrador, Atardeceres Orotavenses y La Paz. Respecto al bloque principal, yo me detendría en esa mancha de la carreta con los bueyes y el chaleco del mago agitado por la brisa; en ella el artista ha captado el clima de la fiesta, su atmósfera lúdica, mezcla de humo y vino, de fantasía y regocijo. Un indescriptible río humano de luz y colores.

El segundo tema es Atardeceres Orotavenses. Para algún turista frívolo somos un pueblo apasionado y vehemente, radical y extremista, que pasamos del blanco al negro, del día a la noche, del pecado mortal a la gracia. Osman, por el contrario, en su obra, con toques sencillos, pinceladas simples, ha logrado el mejor espejo de la Villa. Que no es el luminoso mediodía, ni la embrujada hora de las estrellas, sino una apacible tarde, a esa hora afable y suave, dulce y sosegada de las seis de la tarde; para los poetas, la hora en que las estatuas de los parques abandonan sus pedestales y se ponen a dialogar entre sí. En fin, son atardeceres de azul y oro, con el firmamento incendiado, de ponientes cardenalicios. Como los que se divisan, en el cercano y goloso junio, desde las terrazas del Liceo, privilegiados miradores de torres y tejados.

El tercer tema es La Paz. No me voy a detener en la mancha de la matrona que representa la Justicia, ni en la del villero Señor de la Salud, ni en las de temática egipcia o lagunera. Por cierto, la anterior muestra del pintor estuvo dedicada a la querida Ciudad de Aguere, la patria chica de mi padre, con presencia de su diligente alcaldesa, Ana María Oramas. Mi atención es atraída por el soberbio óleo del providencial Juan Pablo II, en ademán de bendecir, sosteniendo el báculo e iluminado, en forma de paloma, por el Espíritu Santo. El cuadro acredita que el pintor domina también la difícil técnica del retrato, pues capta, magistralmente, la sonrisa, la ternura, lo que de sobrenatural y humano al unísono tenía ese coloso de nuestro tiempo llamado Karol Wojtyla. Como atleta de Dios lo invocábamos cuando, en 1989 creo, hizo un tramo del Camino de Santiago. Extasiados, dan ganas de gritar como los romanos, en aquella mañana fría y ventosa de su funeral: "¡Santo subito!" ("¡Santo, ya!").

Quiero tener un recuerdo especial para Adam Osman que durante las pasadas Fiestas del Corpus Christi y San Isidro Labrador, en la misma noche del Baile de Magos, se fue sin despedirse, de improviso, sin decirnos adiós... Y lo hizo porque iba a regresar pronto. Adam está con nosotros. Esto es lo que importa. Como ya lo invoqué, con sus ojos grandes, inmensos, cargados de alegría y optimismo, de vida y esperanza. Y lo va a estar, sobre todo, en su primer aniversario el cercano domingo, 19 de junio. Osman, Susan, Alex, Soraya: Sobran las palabras...

Como he escrito otras veces, la exposición de Osman es el mejor pórtico de las celebraciones que se avecinan; umbral adecuado de nuestras fiestas mayores. La Orotava ya huele a Corpus. Con su aroma embriagador e inconfundible. Sabia mezcla de incienso, retama y brezo.