El Cambullón
 
Adosados

Jorge Bethencourt y Jaime P. Llombet

La factura de la ensalada de tomate

¿Le pasarán hoy al cobro a Paulino Rivero que el presidente del Gobierno, Adán Martín, haya abierto y cerrado la crisis sin consultar a las asambleas, partidos, grupos, familias y subfamilias? José Carlos Mauricio ha dicho que no y que apoya a Rivero. Es un dato (más que nada preocupante para Rivero, dado que a veces Mauricio dice exactamente lo contrario de lo que va a pasar). Este fin de semana se habrá despejado la ecuación diferencial; la de las diferencias entre los majoreros y herreños con el modelo de partido propuesto por el actual presidente de CC. Seguramente hoy no estará pasando nada. O sí. Porque, vamos a ver, ¿hay alguien que pueda predecir lo que va a pasar en la política de Canarias?

Jaime Pérez Llombet: ¿En Educación? A ver; un tal Isaac. No, aquí no. ¿Turismo? Manuel no sé qué. No, tampoco. Ah, ya sé. Seguro que está en Empleo. ¿Empleo? ¿Empleo? Marisa Zamora. Pues, no; tampoco está aquí. Veamos por aquí. Ruano, José Miguel. Berriel, Domingo. Madre mía. No puedo creer que le hayan dado Industria. Aunque, bien pensado, él siempre lo pide con agua con gas. A ver, a ver. Consejera de Industria, Marisa Tejedor. ¿Entonces? ¿Dónde está Jorge? Si no lo han nombrado consejero de Empleo, Industria, Presidencia, Turismo, Ordenación Territorial ni Educación, ¿qué ha pasado con lo suyo? En fin. Mejor preguntarle a él. ¿Qué fue de lo tuyo, flor de loto?

Jorge Bethencourt: No soy partidario de hacer revelaciones antes de tiempo, pero tratándose de ti, Jaime, no me queda más remedio que hacer una concesión. Aquí, entre los dos y con toda reserva, te diré que en el nuevo Gobierno me han ofrecido la dirección de obras de la Gran Marina o bien el Ministerio de Rías Navegables

J.P.Ll.: Tú deliras, Bethencourt. En el Estatuto no está contemplado sentar a un anarquista en el Ejecutivo. Antes de meterte en ese gallinero te propongo que ingreses en un monasterio de Castilla-León o incluso, si estás muy desesperado, que fiches por la FAES.

J.B.: O me das Rías Navegables o nada.

J.P.Ll.: Pues, si así estamos, Jorge, no me queda más remedio que cesarte.

J.B.: Vaya por dios. O sea, que el niño está celebrando el Día Internacional del Sarcasmo.

J.P.Ll.: A esto me refiero Jorge. No puedo permitir que tu actitud, tus constantes embestidas, tus desafíos a este socio leal, noble e invicto, a este equipo que comparte contigo esta responsabilidad dominical… que tu permanente referencia al sablazo argumental dificulte mi relación e interlocución con los lectores. Te ceso, Jorge, y lo hago desde la responsabilidad.

J.B.: O te dejas de leer las notas de mano de Adán Martín o vas a terminar cesándote a ti mismo, Jaime. Ojo. Que ese hombre le ha tomado el gusto a la firma.

J.P.Ll.: Vale. De acuerdo. Es que me hacía ilusión cesarte un rato. Pero, a lo que vamos. ¿Qué te parece el capítulo 56.890 del pleito insular? Menudo recibimiento le han dado en Las Palmas a los nombramientos del presidente (este hombre o no mueve o no para de moverse, vaya con la carrerilla primaveral de su ilustrísima; en adelante, cuando toque mayo que el personal se eche a temblar). Pues eso. Que dicen en Las Palmas que Las Marisas (que ya están tardando en sacar un single) son ultrachichas porque su trayectoria así lo confirma. Qué gracioso. Tiene su guasa el asunto. Pues claro que defendieron a la Universidad o al Cabildo. Era su trabajo. Raro sería que una rectora de La Laguna se hubiera dedicado a defender la agricultura ucraniana, o que una concejal de Santa Cruz se pasara el día pidiendo el autogobierno para San Bartola de los Almendros.

J.B.: Es que el pleito, compañero, es un estado del ánimo político canario que se da normalmente cuando te toca estar en la oposición. La melancolía insularista es un arrebato teresiano, una marea onírica, fruto casi siempre de que uno estaba dentro y ha terminado fuera o está fuera y quiere estar dentro. Que yo recuerde no ha existido un solo gobierno en Canarias que haya dejado contento a todo el mundo. Porque a los consejeros se les mira la isla de procedencia, la corriente política de la que viene -como si fuera un salmón, el pobre-, si es hombre o mujer y, si seguimos así, hilando tan fino, si es moreno o rubio.

J.P.Ll.: Es curioso. Para algunas gargantas de Gran Canaria, cuatro y seis es empate y cinco y cinco es desequilibrio. Por lo demás, querido amigo, se confirma la teoría de las amistades circulares del profesor García-Ramos. Que Soria y Román Rodríguez compartan discurso, sujeto, verbo y predicado es la confirmación de que en las islas tarde o temprano todos acaban quedando para cenar. Y bravo por Soria, que se defiende de las malas horas echándole humor a la cosa. Porque decir que el PP sube en Tenerife, vamos, que en Tombuctú no se habla de otra cosa. En fin, que viene el lobo, digo, el pleito.

J.B.: Pues, prepárate. Que esto no ha hecho más que empezar. La cosa irá a peor. Dirán que Adán (perdón, que el presidente) está llevándose piedra a piedra el Roque Nublo para casa. O así. Pero, ¿dónde está la sorpresa? Aquí de lo que se trata es de montar bulla. Y si no la hay entre CC y PP, se monta dentro de CC, y si no entre islas, y si no los altos contra los bajos, los gordos contra los flacos, los que sopetean en la salsa de las garbanzas con los que no sopetean… lo que sea con tal de estar enfollonados. El canario no sabe vivir sin discutir. Va en los genes, estimado.

J.P.Ll.
: Ya que nombras a las garbanzas, ¿hay algo más canario que ese dedo del camarero metido en la salsa para medir la temperatura? Vale, vale. Lo dejo aquí. Pero conste que lo de los guachinches da de sí. Mira, Jorge, te cuento que, al menos a mi humilde juicio, aquí lo que ha pasado es que Adán Martín se zampó las tres gargantas del PP, se pidió de postre unas Marisas y cuando vino el majorero con la cuenta, perdón, el camarero con la cuenta, el presidente lo miró y le dijo "si me hace el favor, la factura se la pasa al presidente de CC". Y en esas han estado toda la semana, ayer y hoy. Intentando sofocar la calentura de los majoreros, a los que la caída del general Herrera no les ha sentado nada bien. Yo, qué quieres que te diga. Desde la famosa foto de ese pedazo de Herrera mandándose el tomate, a mí la cosa me dio una pinta de Blancanieves que no veas.

J.B.: Sí, la verdad es que aquel tomate no tenía buena pinta. Pero, mira Jaime, vamos a ser prácticos. Coalición ha hecho de la crisis una manera de vivir. Siempre parecen a punto de saltar por los aires. Siempre estén a la greña de un lado hacia el otro. Y luego, no se sabe cómo, en el último momento, aparecen todos dándose un abrazo en la foto y los que vaticinaban una explosión interna se quedan con cara de no entender nada. Es así. Y el congreso de CC de este fin de semana (que cuando esto se publique estará consumado y consumido) yo preveo que va a terminar otra vez con exaltación de la amistad y exhibición de cantos regionales. Y te digo sinceramente que lo único que me hace pensar que puede complicarse es que José Carlos Mauricio ha dicho que no se va a complicar. A todas estas, ¿cómo es que no me dices nada de la campaña de Turismo? ¿Es que no te llama la atención, presunto observador de la realidad, eso de promocionarnos con las ovejitas de Carmen Sevilla?

J.P.Ll.: A ello iba. A ello iba. Yo entiendo que hay que llenar los hoteles y que eso no se hace con la nobleza europea. De acuerdo. Pero, hay algo que no me cuadra. Buscamos al público de los programas basura-basura, de acuerdo. Pero, siendo así, ¿qué demonios hacemos con los palos de golf y los puertos deportivos? Porque, en fin, que no veo yo a las Carmen Sevilla de la España profunda en el green del dieciséis.

J.B.: Jaime, lo que sí tengo claro es que hay que hacer cosas. Con las ovejas de Carmen Sevilla, con los toros de Osborne o con las caras de Belmez. Pero hay que hacer. El turismo ha bajado. Ligeramente, pero ha bajado. Y nuestro producto interior bruto también. Y aquí vivimos de lo que vivimos, por mucho discurso triunfalista que nos marquemos de vez en cuando sobre la diversificación. Y Marruecos está empezando su gran plan de desarrollo turístico. Y en Tenerife tenemos paralizadas las grandes obras de infraestructura. Y vete sumando. Vete sumando porque si no nos sacudimos el polvo y nos ponemos a caminar, se nos va a venir encima una crisis peluda. Nos pasamos la vida hablando de política, de cambios de gobierno, de crisis, pero aquí lo que importa, el tomate (con permiso de Herrera) es que estén los que estén hay que trabajar muy seriamente porque somos dos millones de personas que tienen que comer todos los días.

J.P.Ll.: Si te contesto en serio te tendría que decir que a uno se le va el alma a las alpargatas. Así que mejor se lo toma uno en plan frívolo. Lo que nos preocupa en Turismo es si está fulano o mengana, si se llevan la sede de un sitio a otro, si en la promoción exterior esta isla tiene más o menos poder que la otra. Y mientras, el turismo baja. Y mientras, los mercados competidores están empezando a repuntar. Y mientras, otras zonas empiezan a preparar su desarrollo. Claro que es para estar preocupados. Pero no nosotros, en este chat, sino los que tienen la obligación de preocuparse. De todas formas y a la vista de lo visto, estoy reconsiderando colocarte en el Ministerio de Rías Navegables. Igual es hasta bueno. ¿Entraría la Gran Marina en el asunto?

J.B.: Aunque no es una ría podría ser navegable. Para mí que sí.

J.P.Ll.: Pues nada, en la próxima crisis lo arreglamos. A cuidarse. Colega.

J.B.: Hasta el domingo.

J.P.Ll.: ¡Espera! ¿Y del Día de Canarias no vamos a decir nada?

J.B.: Que somos atlánticos y basálticos, que somos América y Europa y que tu raíz es bereber, porque la mía, compadre, es normanda. Pero a mí el Llombet me suena como a tuareg. Y tú perdona.

J.P.Ll.: No me toques el timple, Jorge. Vamos, cantemos, somos uno sobre el mismo mar. Siente el latir de una única, diversa y atlántica nacionalidad.

J.B.: Pues casi que la estoy sintiendo (la canción) Jaime. Bueno, o eso o es que tengo ganas de comer.

J.P.Ll.: Será eso.