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A MI MANERA > POR JOSÉ LUIS CONDE

La caja de los truenos

   

José Gumersindo García Trujillo, alcalde de Candelaria, ha abierto la caja de los truenos de los recortes económicos en vísperas de las fiestas en honor de la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias.

El alcalde de la Villa Mariana ha decidido suspender la luchada institucional, eliminar la arena que se utiliza en la ceremonia de Los Guanches y las carretas de la romería y la ofrenda a la Virgen de Candelaria, dado que el Gobierno de Canarias no ha aumentado la subvención de 25.000 euros destinada a este encuentro y que hay que priorizar dando alimentos a las personas más necesitadas. También ha comunicado a Presidencia del Gobierno autónomo que no puede atender el pago de los servicios sanitarios y de apoyo al Centro de Salud de Candelaria, que hasta la fecha ha venido prestando la Cruz Roja y que ascienden a 3.000 euros. Dicha comunicación va acompañada de la petición de un refuerzo en los días fuertes de la fiesta, 14 y 15 de este mes, de médicos y enfermeros en el centro de salud de la Villa Mariana.

Como se sabe alrededor de 250.000 peregrinos visitan durante estas fechas la Basílica para estar junto a La Morenita en busca de “un rayo de luz para seguir caminado en la vida con fuerza y coraje”, como ha definido el sentido de peregrinación el rector de la Basílica, Alexis González de León.

Es evidente que tanta gente -en la madrugada del 15 se llegan a concentrarse hasta 100.000 personas en la plaza de la Patrona- requiere de unos servicios de atención sanitaria adecuados que no se pueden dejar para improvisaciones de última hora. De momento no se sabe cómo se va a resolver este problema -la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias trabajaba ayer en la planificación de los medios humanos y técnicos que se van a desplazar a Candelaria-, pero lo que es cierto es que faltan pocos días para esa celebración multitudinaria.

Hasta ahora han sido muchos los ayuntamientos que han tenido que apretarse el cinturón y practicar recortes en su programación de actividades. Por ejemplo, la exhibición pirotécnica ya ha sido suprimida o recortada sensiblemente en diversas fiestas. Lo novedoso en esta ocasión es que el tijeretazo afecta a cuestiones más vitales. Es decir, al personal destinado a la atención de los peregrinos que, tras una larga caminata con un sol de justicia, personas que presentan algún tipo de discapacidad o, simplemente, mayores o niños, pueden necesitar ayuda médica. La cantidad de 3.000 euros que se abonaba a la Cruz Roja no parece ser una cifra imposible que pueda afrontar una corporación municipal de las características de la Villa Mariana. Por tanto, no es explica que se adopte a última hora esta medida.

García se ha lanzado a la reclamación de más ayudas, incluso, le ha fallado un patrocinador privado, pero no cabe la menor duda que no solo basta con abrir la caja de los truenos, sino que hay que reducir los costes de estas fiestas hasta que vengan tiempos mejores.