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Charo López: “Un buen drama es tan terapéutico como una buena comedia”

Javier Gurruchaga y Charo López estarán la próxima semana en el Guimerá con su Carcajada salvaje. | DA

FRAN DOMÍNGUEZ | Santa Cruz de Tenerife

Charo López es una de las damas de la interpretación española, una actriz de raza que sigue en el candelero de una profesión siempre sometida a vaivenes. López estará la próxima semana en el Teatro Guimerá (días 22 y 23), donde protagoniza junto al showman Javier Gurruchaga la comedia Carcajada salvaje.

-¿Cómo define Carcajada salvaje, una obra que protagonizó usted hace unos 18 años?

“Sí, se hizo hace 18 años. Entonces era vanguardia en los Estados Unidos, imagínate aquí… Los problemas de los que hablamos entonces ahora son mucho más próximos, se entienden mejor. Hoy, esta comedia es más actual por fuerza. Llevábamos un cierto retraso respecto a la vida en Norteamérica, digo retraso en cuanto a costumbres, que no a otra cosa. Por eso, resulta más actual y surge de una forma espontánea, pero sin forzarla, porque hace 20 años no podíamos hablar de la capa de ozono de manera cotidiana y normal en una conversación; se hablaba en las revistas científicas y nada más”.

-¿La comedia deviene en un buen vehículo como terapia para superar estos tiempos de recesión que padecemos, incluso cuando nos reímos de nosotros mismos?

“En estos tiempos una terapia como la risa no creo que arregle nada, pero creo que ésta es muy gratificante, pero también el drama, cuando está bien hecho. A mí me vuelve loca hacer comedia, pero pienso que es tan terapéutico ver un buen drama como una buena comedia”.

-Su partenaire en esta obra, Javier Gurruchaga, ayuda bastante a la causa del humor…

“Sí, mucho, desde luego, Javier es un gran actor y un gran showman, y ayuda bastante. Es un compañero fantástico, con una vis cómica enorme. Soy feliz al trabajar con él”.

-¿Cuál es su opinión sobre esta era de crisis y recortes que estamos sufriendo en general, y en particular, un sector como la cultura?

“No hay nada que diga que no conozcamos, que no esté en los periódicos… En el sector cultural, como en todo, también tiene que ver el dinero. El cine cuenta con muy poca cantidad, el teatro se encuentra tambaleándose… Está claro que la gente antes de ir al teatro, tiene que comer. No se puede ver el teatro fuera de la crisis, porque lo veo que está sumergido en ella; cuando pase, veremos que todo volverá a la normalidad, porque la materia prima sigue ahí, porque se están haciendo obras maravillosas”.

-Usted ha tocado todos los palos de la interpretación, pero supongo que al final se queda con el teatro…

“Me quedo con cualquier medio que me dé un personaje bueno, con un director bueno y un reparto bueno. Con eso soy feliz, me da igual que sea cine, teatro o televisión. Los tres medios me gustan”.

-¿Ha conseguido premios importantísimos a lo largo de su carrera, por citar uno de los más importantes, el Goya a la Mejor Actriz por su papel en Secretos del corazón. ¿Qué retos le quedan todavía?

“No me lo planteo así. Para mí lo importante son los papeles que vengan, si luego me dan premios, pues bendito sean. Nunca pienso en si me dan éste u otro premio. Además, siempre me sorprenden cuando me los conceden”.

-Por cierto, ¿cuándo la veremos de nuevo por el cine patrio?

“He estado hace poco en México haciendo una película. Estaré haciendo cine cuando se aclaré el panorama y se clarifiquen algunos proyectos que tengo por ahí. Pero estaré pronto”.

-¿Y por la televisión?

“Igual, porque la televisión ahora también las está pasando canutas. Algunas series están muy bien, en muchas predominan los hombres; en otras, las mujeres muy jóvenes… Supongo que en cualquier momento tendré la oportunidad de hacer algo, pero es igual porque tengo mi teatro”.

-Los gozos y las sombras la catapultaron al estrellato. ¿Qué recuerdos guarda de esa emblemática serie televisiva?

“Con un año y medio de rodaje sería imposible seleccionar algunos recuerdos, estaríamos todo el día… El recuerdo fundamental que tengo es que fue la pista de despegue para mí, la que me colocó en un sitio muy cómodo en la profesión para empezar a hacer cosas interesantes. Además, me permitió disfrutar de un trabajo de una persona como el profesor Gonzalo Torrente Ballester. Le estaré eternamente agradecida a él y al productor. La serie me trajo el cariño de muchos ciudadanos españoles, que aún conservo”.

-¿Es posible realizar series hoy en día de esa calidad relativas a la pléyade de extraordinarios autores que tenemos en nuestro país?

“Habría que preguntárselo a los jefes de las televisiones (risas), pero no parece que se pueda, porque si no, se harían”.