
TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife
Tal y como era de prever, la representación legal de Diego Pastrana ha recurrido en su nombre el auto dictado por el juzgado de Primera Instancia número 4 de Arona que archivaba la denuncia presentada contra los doctores que atendieron a Aitana, la niña de 3 años que falleció a finales de noviembre de 2009 en Arona.
En dicho recurso, que obra en poder de este periódico, el denunciante insiste en la responsabilidad que aprecia en la actuación de los médicos en cuestión, aunque también destaca su rechazo a que dicho archivo se produzca cuando hay periciales admitidas sin practicar.
Como adelantó ayer DIARIO DE AVISOS, el magistrado-juez Evaristo González comunicó el pasado jueves a las partes el archivo de la denuncia, accediendo así a la solicitud presentada en junio del año pasado por parte tanto de los tres médicos implicados -dos doctoras del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria y un tercero del centro de salud El Mojón- como del propio Servicio Canario de Salud.
En la denuncia en cuestión, Pastrana -que cuando falleció la pequeña era la pareja sentimental de su madre y está acusado por su homicidio en otro juzgado de Arona- achaca a estos profesionales acciones constitutivas de un delito de imprudencia profesional grave, otro de acusación falsa y un tercero de falsedad documental.
Ello se debe a que, a juicio del demandante, los doctores aludidos habrían errado en el tratamiento adecuado para la pequeña, finalmente fallecida. Sobre las otras dos acusaciones, cabe recordar que a Pastrana, en un principio, se le señaló como supuesto maltratador de la niña, al extremo de que se difundió que su cuerpo presentaba síntomas compatibles con los propios de quienes sufren abusos sexuales continuados. Tal posibilidad quedó descartada tras la realización de la autopsia.
Argumentación
El recurso contra el archivo de la demanda repasa las certificaciones emitidas tanto por las doctoras de La Candelaria como por el médico de El Mojón tras examinar a la niña, a la par que recuerda precisamente las conclusiones de la autopsia, destacando la abismal divergencia entre unas y otras.
En tales diferencias se apoya el demandante para afirmar que, partiendo de la base de que “los médicos intervinientes hicieron todo lo posible por salvar la vida de Aitana”, a su juicio lo sucedido es “una impericia inexplicable y fuera de lo corriente, con el olvido u omisión de los cuidados más elementales, lo que se traduce en imprudencia profesional grave, sin tener la más mínima preocupación y cautela, es imperdonable e indisculpable en personas que perteneciendo a una actividad profesional deben tener unos conocimientos propios”.
Además, el demandante recuerda que por auto de diciembre de 2010 se solicitó practicar determinadas diligencias cuya práctica fue admitida por el juzgado, pero que siguen sin llevarse a cabo.
Concretamente se trata de la toma de declaración por este asunto a los dos forenses del Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife que realizaron la autopsia a la niña, así como a un guardia civil y a unos policías locales de Arona relacionados con el caso.
Será la Audiencia Provincial la que decida sobre este recurso.