Tanto marear la perdiz para ayer, un viernes cualquiera, insípido y triste, tener que dar la noticia más perseguida por la prensa local. Soria tenía razón y Canarias acudirá al rescate o, lo que es lo mismo, pedirá ayuda al fondo de liquidez para las comunidades autónomas, que el Tesoro canario ya tiene los bolsillos bien vacíos. Las Islas piden prestado al fondo de liquidez, al Estado, solo 756,8 millones de euros, para así poder llegar a final de año, que no a final de mes. Tanto estudiar, tanto pensar y repensar el asunto, tanto estar pendiente de las condiciones, de la majadera condicionalidad, para, a última hora, casi ya con la lengua por fuera y a toque de campana, tener que dar la razón al astuto y ruin José Manuel Soria, el ministro de Industria, Energía y Turismo criado en Las Palmas de Gran Canaria que toma decisiones para hundir a las Islas. Es, más o menos, lo que dice CC y PSOE, que a los del PP aún no les he oído nada de eso. A la hora en que escribo esta reflexión, tampoco sé si María Australia Navarro o Asier Antona ya saben lo que ha ocurrido y lo que deben decir, que seguro que la circular con el mensaje elegido ya está camino de sus móviles; ¡perdón!, de sus smartphones.
Suena el teléfono… ¡Ring!, ¡ring!
-Sí…, diga… (oye, creo que es Soria, silencio). Sí…, sí… ¡Está tan liado, el pobre! Tiene que atender tantas llamadas, minuto tras minuto, que… Fíjate, ¡es que ni me oye! Joder, ¡venga!, que quiero seguir con las patas arriba y sin tacones.
-Sí…, sí…, María Australia… Sí, me oyes… Sí…, María Australia. Oye…, que Javi acaba de decir lo que yo le aconsejé desde hace cientos de días. Que hay que sacar nota y llamar a los medios. Que no se les escape esta oportunidad. Sí…, sí…, Australia. ¿Y por qué Asier no me coge el teléfono?, ¡coño!
-Estará con la siesta, Manolo, que ya sabes lo que es tener un bebé. Bueno, no lo sabes…
-Bien, tú misma… Llama a todo el mundo y que quede claro que yo tenía razón. Que los hemos rescatado. Ah, y siempre habla de rescate… Rescate, rescate… Siempre rescate. Javi, te hemos rescatado… Ya me dices. ¡Toma…, Javi!; ¡toma…, Paulino!
a toda máquina>