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El jurado considera al veinteañero irlandés culpable de asesinato

El cuchillo marrón es el arma del crimen
El cuchillo marrón es el arma del crimen. | KARL MCLAUGHLIN

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Un llanto desgarrador abrasó ayer los rostros de los familiares de K.B., un veinteañero irlandés, presentes anoche en la sala 11 del Palacio de Justicia de Santa Cruz de Tenerife al entender que los miembros del jurado acababan de emitir un veredicto contundente: culpable de asesinato. En los familiares de la víctima, un joven tinerfeño de nombre Abraham, apenas se notó cambio alguno en sus caras, presididas por una tristeza profunda que se antoja eterna. Tal y como resumió al final María Teresa, la madre de Abraham: “Nada nos devolverá a mi niño maravilloso, pero hemos venido aquí a que se hiciera justicia y se ha hecho justicia”. Tampoco se advirtió alegría alguna, sino más bien mucho dolor por el presidiario futuro de K.B. en la familia de la que era su novia cuando ocurrieron los hechos. Ella misma, a la que se le condena como autora de un delito de lesiones, lloró al conocer el veredicto.

Ahora serán los magistrados de la Sección Segunda los que dictarán la sentencia por este caso, que tiene su origen poco antes de las seis de la mañana del 30 de abril de 2010, cuando se originó una pelea entre la pareja de irlandeses y la de españoles, compuesta por Abraham y su entonces novia.

Aunque no se da por probado, de las declaraciones de los implicados se deduce que ambas parejas confluyeron frente a un hotel. Los españoles iban a pie cuando los irlandeses llegaban en coche tras una larga noche de fiesta. La urgencia por miccionar de la chica irlandesa motivó que parasen y abriesen la puerta del copiloto bruscamente, golpeando a la chica española.

A pesar de lo burdo del incidente inicial, se da por probado que la irlandesa agredió a la española y que los chicos se enzarzaron en una gresca que K. B. abandonó para volver de inmediato con un cuchillo de 19 centímetros de largo que acabó clavando al joven Abraham, al que seccionó la carótida y le afectó la cúpula pleural, lo que le causó una insuficiencia respiratoria que le costó la vida.

El jurado considera que el homicidio fue alevoso (circunstancia cualificante de este delito como asesinato) ya que el irlandés ocultó el cuchillo con la intención de que la víctima no se percatara de este y no pudiera defenderse.

La pena para K.B. no será inferior a 15 años de prisión y se espera que no supere los 17 solicitados por el fiscal.

La pena para S.S. no se prevé superior a un año de prisión, aunque su abogado solicita nueve meses. Dado que no tiene antecedentes, si indemniza a su víctima se le suspenderá la pena. Habrá sentencia y será recurrida.

Las lágrimas que se vertieron ayer costará secarlas; la tristeza, esa tristeza desde abril de 2010, esa no tiene cómo mitigarse.