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Ideas para cambiar el mundo – Por Elena Fariña Vargas

   

Es totalmente imposible que una persona acceda a todo el conocimiento científico existente. Son tantas las investigaciones y avances científico-tecnológicos que nadie puede abarcar toda esa información. De ahí la complejidad de decidir qué debe aprender un estudiante durante su escolarización obligatoria. El currículo establece los conceptos, procedimientos y actitudes hacia la ciencia y la tecnología que debe aprender un niño en cada curso académico, pero todos alguna vez hemos tenido la sensación de que los conocimientos que se trabajan en las aulas y laboratorios de las escuelas e institutos no son los más adecuados.

Sobre todo porque no parecen entusiasmar a los niños. El principal problema es la desvinculación existente entre sus intereses y lo que les enseña la ciencia en el ámbito escolar. Es mucho más sencillo vincular los aprendizajes a proyectos de trabajo o problemas de investigación. La vida, la formación del universo y la Tierra, la energía, etc., son conocimientos básicos que generan curiosidad a los niños y niñas. Pero, además, estos conocimientos forman parte de las necesidades formativas de los ciudadanos, que necesitan comprender el mundo y todo lo que sucede en él.

Sin ir más lejos, hace algunas semanas que escuchamos y vimos que un asteroide pasó muy cerca de la Tierra y que un meteorito cayó en Rusia, ¿qué mejor momento para un docente para adentrarse en la explicación del Universo? En FiZZiKiD nuestra premisa básica es ofrecer a los niños contenidos de interés. Contamos con un periódico científico que brinda a los niños la oportunidad de saber qué está sucediendo en el mundo, pero además les permitimos opinar, compartir ideas y reflexionar colaborativamente. Se trata de ofrecer a los niños todos aquellos conocimientos que sean útiles para su vida personal, que generen en ellos responsabilidad social; contenidos que les permitan aplicar lo que han aprendido. Difícilmente podemos conseguirlo por medio de un libro de texto y la realización de un número determinado de actividades.

Las tecnologías nos ofrecen un nuevo escenario educativo, mayor cantidad de información (no toda de calidad), mayor comunicación, etc. Deberíamos aprovechar esta oportunidad y no entender la renovación como un simple cambio de atrezo, sino como una transformación de la educación global; una transformación metodológica. Pero siempre sin perder de vista el objetivo principal, ofrecer una educación de calidad que mantenga viva en los niños y niñas la ilusión por aprender, conocer e investigar.

Elena Fariña Vargas es DIRECTORA DEL ÁREA PEDAGÓGICA DE FIZZIKID