X
ACB > LAS DOS ÚNICAS VÍAS PARA SEGUIR EN LA ÉLITE

… y ahora la otra competición

   

Carlos Alonso, el alcalde Clavijo (centro) y Félix Hernández (derecha), en una imagen del año pasado. | S. MÉNDEZ

Carlos Alonso, el alcalde Clavijo (centro) y Félix Hernández (derecha), en una imagen del año pasado. | S. MÉNDEZ

ROMÁN DELGADO | Santa Cruz de Tenerife

“Las cosas claras y el chocolate espeso”, como dicta la sabiduría popular. A día de hoy, como parece que debió ser ayer o anteayer (aunque ahora sin la presión de una campaña deportiva en curso, que este domingo el CB Canarias disputó su último choque de la Liga Endesa, con victoria ante un grande, el Caja Laboral, y un balance global sobresaliente), el Cabildo de Tenerife y otras instituciones públicas de la Isla, en especial el Ayuntamiento de La Laguna, que son los principales valedores económicos del conjunto profesional aurinegro (el que preside Félix Hernández), tienen que decidir con claridad y criterios de eficiencia; o sea, asumiendo comportamientos que procuren el ahorro público y la transparencia, qué camino se debe elegir para que la entidad sin ánimo de lucro CB Cantera Base 1939 Canarias (el conocido como CB Canarias), que consiguió en las canchas su derecho a seguir en la competición de la ACB en 2013-14, no tenga ahora que tirar la toalla debido a que no pueda acreditar ante el Consejo Superior de Deportes (CSD) su conversión en sociedad anónima deportiva (SAD).

¿Y cómo se consigue esto?: bien con la constitución de una SAD propia, en lo que ya está la entidad de Aguere, por cierto, sin mucho éxito (la coyuntura económica no da muchas ventajas), o bien a través de retomar el llamado proceso de convergencia en la SAD ya creada y en funcionamiento denominada Tenerife Baloncesto (donde el Cabildo tiene de forma directa el 4,76% de su capital social y la Fundación Canaria de Baloncesto, que controla esta misma institución, posee el 44,79%. La suma de esas participaciones es del 49,55%, lo que implica que el dominio es de la corporación que preside Melchior, que en su momento fue la que salvó al Tenerife Baloncesto en su también proceso de constitución de SAD para permanecer en la Liga ACB tras una primera campaña notable).

Este asunto, ahora que los aros se han recogido en el pabellón Santiago Martín, no es baladí, sino que, ya metidos en la encrucijada y con Cabildo de Tenerife y Ayuntamiento de La laguna como únicos salvadores de este mecanismo, en lo económico, claro, se plantea la elección de dos opciones: a) que el Cabildo y el Ayuntamiento citados fuercen la opción menos gravosa para las arcas públicas, la menos cara y todavía posible, que es que el CB Canarias utilice la SAD del Tenerife Baloncesto, para lo que bastará con la aprobación de una ampliación de capital de 725.000 euros antes del 30 de julio de este año, con desembolso hasta julio de 2014 (ello sacaría a esta SAD de la causa de disolución en la que está inmersa, que es el origen de que hoy se halle en concurso de acreedores y gestionada por un administrador concursal), y b) que el CB Canarias siga con su empeño legítimo de tener una SAD propia (el proceso que ya ha abierto con un objetivo final muy complicado de alcanzar sin el apoyo externo de instituciones públicas tinerfeñas), para lo que debe lograr la venta de acciones por 2.020.000 euros (redondeando, dos millones), cantidad que tiene que estar desembolsada a 30 de julio de este año para así poder acreditarlo ante el CSD y tener la puerta abierta a competir en la nueva campaña de Liga ABC.

LA REALIDAD DE LAS CIFRAS
Aparte de fobias, filias, tropiezos, enemistades y peleas de patio de colegio, la realidad de las cifras es demoledora: el camino diferenciado como vía a) cuesta 725.000 euros, con un posible pago diferido (“no en diferido”, que diría Cospedal) hasta en 12 meses desde la aprobación de la ampliación de capital por ese mismo valor, o sea, a fecha tope de julio de 2014, mientras que el camino llamado b) puede significar un sobrecoste, sobre todo para las instituciones públicas que están detrás del apoyo económico al CB Canarias (Cabildo y Ayuntamiento lagunero), de hasta 1.275.000 euros. Ahí es nada.

A pocos se les escapa, que las cuentas son muy sencillas, que la elección de uno u otro camino depende en esencia del Cabildo de Tenerife, que es la institución pública que más pone para mantener el barco del CB Canarias a flote, pues ha sido la Corporación insular la que en los momentos de mayor tempestad marina siempre ha hallado un bote salvavidas ideal para rescatar la nave y así evitar que aquella se hundiera en fondos abisales, lo que no solo se ha conseguido sino que ello además ha permitido al CB Canarias cerrar una campaña de lujo, aunque, eso sí, y todo hay que decirlo, no estar al corriente en todos sus pagos, por mucho que pregone lo contrario el presidente de la entidad. Si no lo creen, en poco tiempo quizás salte a la vista.

Ventajas de ir por acá o por allá
El punto de vista del Tenerife Baloncesto. La opción que defenderá el administrador concursal de esta sociedad en la asamblea de mañana, martes 21, es la que ya se ha descrito. Esta plantea al menos dos claras ventajas: es el camino más barato, el que se puede completar con menor coste público, y permite, tras el desembolso de los 725.000 euros de la nueva ampliación de capital, pagar a los acreedores de la entidad Tenerife Baloncesto. A través de este modelo, el CB Canarias entraría en la SAD Tenerife Baloncesto gracias a la cesión a esta entidad de las acciones de la Fundación y del Cabildo, con el control de un umbral del capital social cercano al 50%.

La forma de mirar del CB Canarias. Para el club de La Laguna, la creación de su propia SAD responde, por un lado, a las dificultades del proceso de convergencia entre las dos entidades, un auténtico galimatías en el que el Cabildo no ha sabido o no ha querido mediar ni poner orden, más exigible a esta institución cuando se tiene el control del proceso y además se es la parte pública (la que tiene que velar por los intereses generales). Por otro lado, está claro que el CB Canarias busca con la SAD propia capitalizarse con dos millones de euros (el capital social necesario), lo que le permitiría obtener una liquidez hoy urgente para hacer frente a deudas con proveedores y jugadores, por mucho que esto no se quiera decir. Si se opta por la convergencia, el CB Canarias, sus socios, tendrán prácticamente el control de la sociedad hoy con nombre Tenerife Baloncesto. De la otra forma, puede que no.