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En el Palace – Por Alfonso González Jerez

   

La reunión del presidente Paulino Rivero en Madrid con representantes de los grandes bancos españoles y del empresariado turístico del Archipiélago brindó una imagen un tanto bizarra. Lo más sorprendente de la misma estribó, precisamente, en el contraste entre la pompa escenografía organizada -un gran salón en el hotel Palace tapizado de rojo con una mesa capaz de acoger medio regimiento de lanceros bengalíes- y las relativas vaguedades en las declaraciones finales. Casi todos los banqueros o bancarios fueron parcos en palabras mientras que Rivero y otros altos cargos del Ejecutivo pusieron el entusiasmo, los parabienes y algunas cifras francamente estupendas. Los bancos habrían expresado su voluntad de abrir “líneas de crédito ventajosas” a proyectos de rehabilitación y reforma de la planta alojativa turística en Canarias. Rivero apuntó al final de la reunión que los créditos podrían alcanzar nada menos los 3.000 millones de euros hasta el año 2020 para convertir en una realidad el plan renove de los hoteles isleños que el presidente defiende -muy razonablemente- como “única alternativa” para el sector de la construcción en Canarias.

El curioso mecanismo para alcanzar el maná crediticio consiste en articular convenios entre el Gobierno autónomo y los empresarios turísticos que serán bendecidos por las entidades bancarias. Pero, al parecer, los directivos de la banca no han leído ni uno solo de dichos documentos y menos aun conocen el “convenio marco” que regula la naturaleza jurídica y el funcionamiento de los mismos. ¿Qué aporta el Gobierno regional en este asunto? ¿Ha recorrido simplemente los despachos financieros para ablandar el corazón de piedra de sus egregios ocupantes hablándoles del sol y las playas de Canarias? ¿Ignoran los departamentos de riesgo y los servicios de estudio de los bancos españoles las cifras y perspectivas de la afluencia turística en Canarias o la situación crediticia de las cadenas hoteleras y las autoridades autonómicas han acudido raudas a explicárselo con patriótico detalle? ¿O es que el mismo Gobierno se arriesga en los convenios todavía invisibles a jugar cierto papel de avalista? Sería extremadamente conveniente que el Ejecutivo y su presidente aclararan estos extremos. Porque la grandiosa y promisoria foto del Palace, con su revuelo de corbatas se seda y su delicado hedor a dinero fresco, no se desintegrará en los próximos años y podría ser testigo de un nuevo y extenuante triunfo de la nadería.