X
tribuna > Sergio García de la Cruz

No quiero jugar más – Por Sergio García de la Cruz

   

Jugar no es malo, al contrario es muy beneficioso. El problema surge cuando el mismo se realiza de manera individual, reiterada, y nuestra intervención en él es mínima, quedando casi todo al azar, pero, si algo lo hace nefasto y destructor es, si además añadimos un premio, y más catastrófico si hacemos que se ese premio se obtenga de manera inmediata en el tiempo, llegados a este punto las ansias de recuperar lo perdido se vuelven incontrolables, y saben qué nunca se recupera lo perdido, se minimiza, a veces, pero nunca saciaremos nuestra ansias.

La OMS define la ludopatía como un trastorno caracterizado por la presencia de frecuentes y reiterados episodios de participación en juegos de apuestas, los cuales dominan la vida de la persona enferma en perjuicio de sus valores y obligaciones sociales, laborales, materiales y familiares. Esta conducta persiste y a menudo se incrementa a pesar de sus consecuencias sociales adversas, tales como pérdida de fortuna personal, deterioro de las relaciones familiares y situaciones personales críticas.

Cierto es, y no nos engañemos que los juegos son una entrada de dinero importante para el Estado, además de otros actores que a nivel particular actúan en este escenario, pero flaco favor se le hace al afectado, y muchos menos a quienes les rodean. Hay más ludópata en los países es los que el juego está permitido que en los que no. Ahora la cosa aún se complica más ya que no encontramos con que los nuevos servicios de comunicaciones electrónicas abren y amplían las posibilidades de jugar, y con ello los problemas tengamos en cuenta lo peligroso que puede ser tenerlo el acceso desde nuestra propia casa, hablo por ejemplo de los casinos online que ahora no bombardean de publicidad para captar posible clientes/victimas. Los principales problemas son de tipo económico, relacionados con el blanqueo de dinero, también con paraísos fiscales, o de acceso incontrolado a menores, de desprotección del consumidor, de engaños, etc. Cada Estado tiene su regulación, pero este tipo de juegos al azar en línea tienen un ámbito transfronterizos. Si no hay regulación al respecto ponen aún más en peligro a la persona que puede caer en una adición muy fácilmente.

Una cuestión interesante es el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego, se trata de una base de datos que la Comisión Nacional del Juego gestiona en la que inscriben, por un lado aquellas otras personas que, por resolución judicial tengan prohibido el acceso al juego o se hallen incapacitadas legalmente, y por otro lado los ciudadanos que deseen registrarse en él de manera voluntaria, de forma que cuando vayan a realizar actividades de juego en los que sea necesaria la identificación para la participación no se les permitirá, esta información, por supuesto se facilitara a los operadores de juego con la finalidad de poder hacer efectivo el impedimento. Quien desee inscribirse podrá descargar el formulario de www.minhap.gob.es que se rellenara y junto con la fotocopia del DNI lo remitirá al Servicio de Control de Juegos de Azar de la calle Carretas, número 14, 7º-G, de Madrid.

Añadir que para los familiares y allegados en casos de ludopatía lo mejor y más recomendable es instar una declaración de prodigalidad.

www.sergiogarciacruz.com