X
tribuna>

La Librea, un premio merecido – Por Fernando Clavijo Batlle*

   

Hace unos días recibíamos la buena noticia de que La Librea de Valle de Guerra había conseguido el Premio Internacional Fundación CICOP 2013, galardón que fue otorgado, también, entre otros, a Los Sabandeños, grupo que no precisa presentación, ni aquí ni fuera de las Islas, porque su valía y su trayectoria lo han hecho popular e imprescindible en todo el mundo.
La Laguna, por tanto, está de enhorabuena. Y es que, una vez más, se ha premiado al patrimonio inmaterial, tan valioso como aquel que puede tocarse, porque en él está recogido un testimonio único de cómo fue nuestro pasado, ayudándonos, así, a construir el futuro.

La Librea, bien de interés cultural, es el ejemplo más palpable del amor de un pueblo por su tradición y su acervo etnográfico. Es una de las mayores muestras de generosidad que conozco, porque para su preservación y recreación, cada año, es necesaria la concurrencia, durante los meses que dura su preparación, de valleros y valleras de todas las edades, que, ilusionados, quieren vivir este acontecimiento único.

Y es que La Librea, aunque igual, es distinta cada año. En cada edición se recrea el mismo suceso, la Batalla de Lepanto y la intercesión final de la Virgen del Rosario -en cuyas fiestas patronales se enmarca esta representación- a favor de la escuadra cristiana de Juan de Austria, que vence a las huestes de Alí Bajá.

Cada octubre, Valle de Guerra entero, grandes y chicos, participan de su fiesta mayor y vibran con la introducción histórica, los prolegómenos del combate, la batalla y la rendición de los vencidos.

Ante los ojos asombrados de aquellos visitantes que jamás han visto un espectáculo tan auténtico, se despliegan los personajes históricos: el rey Felipe II de España, el papa Pío V, el Dux Veneciano, Miguel de Cervantes… y la plaza entera estalla en vítores cuando se revive la intercesión de la Virgen ante sus protegidos.

Pero en cada escenificación nos parece estar viendo algo distinto, porque los valleros y valleras se esfuerzan por mejorar, por llevar a la excelencia el texto que interpretan, por mejorar la escenografía, los efectos, haciendo esfuerzos redoblados aún en tiempos difíciles como estos.

Así como ha cambiado nuestra sociedad en los últimos siglos, ha ido evolucionando La Librea que, sin embargo, conserva la esencia de aquello que nos pertenece, que hemos incorporado a nuestro conjunto de tradiciones, mucho tiempo atrás, y que no debemos perder.

Son ya 409 años de vida. Más de cuatro siglos de tradición que van a continuar, porque son, de manera especial, los más jóvenes los que han tomado el relevo, dotando al espectáculo de brío y garantizando su continuidad y su pervivencia.

Me gustaría no solo felicitar a la Asociación Cultural Amigos de La Librea, a su joven, pero experta, directiva y a los muchísimos colectivos implicados en la conservación de este tesoro, sino también a todos aquellos que lo hacen posible, principalmente cada uno de los valleros y valleras, orgullosos guardianes de sus tradiciones, porque de ellos es este premio.
Y estoy seguro de que vendrán muchos más. Enhorabuena.

*Alcalde de San Cristóbal de La Laguna