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El solar y la política – Por Román Delgado

   

En la mañana de ayer, muy temprano para los que no tienen necesidad de coger la burra sin astros que alumbren el camino, en casa se respiraba un intenso olor a fiebre. El café, igual por majadería del aparatejo, a punto de liquidación o desvieje, no salía ni por Dios, y el inicio de otro día tan triste en el calendario de 2013, como anteriores años hasta el primigenio del lustro, 2009, se activaba con continuos sinsabores destinados a hombres y mujeres que apenas habían podido arrancarse sus legañas arrinconadas en horas de lindos sueños o pesadillas. En las ondas de las radios anidaban las llamadas de siempre, y en la cabeza de uno aún permanecía el recuerdo de la amarga oferta informativa del día que alguien divino se supone que solo ideó para el descanso. Rivero, que es hombre de palabra, fe y machacón, lanzó la primicia de que se volvería a reunir con Almunia para abordar cuestiones importantísimas, irrenunciables e insustituibles con vistas al desarrollo futuro, o mejor inmediato, de estas bonitas, variadas y tan elegidas, por millones y millones de turistas, islas volcánicas. Rivero se la jugó el domingo con tan nimio adelanto de cita, otra más en la húmeda y gris Bruselas, mientras que Linares, el flamante alcalde de La Orotava, seguro que andaba con la resaca de vítores, abrazos y besos recibidos el día anterior, sábado, en el que por fin confirmó, de esa manera…, que en el municipio el bastón de mando no era exclusividad de su exjefe y compañero de siglas, Isaac Valencia, o Saso, para amigos de mesa y mantel. De Linares, persona hecha y derecha con obediencia a CC, todavía no se sabe, días después, si el domingo por la tarde lo dedicó al fútbol o a prepararse la entrevista madrugadora con la SER. No dudo de que haya sido esto último, que el novísimo regidor, de expresión atormentada y llena de tropiezos, lanzó un mensaje muy meditado y esperanzador a su gente: el nuevo alcalde procederá, con consenso, a convertir suelo urbano, solares, en fincas agrarias. O sea, que Linares tiene el innovador plan de dar marcha atrás: de que los solares alumbren huertos. Lo dijo y se quedó tan pancho, feliz de creerse ante la pócima que salvará a los suyos con el modelo de la parte alta.

@gromandelgadog