Hoy [por el miércoles] he preparado una crema para el almuerzo, muy rica por cierto. Nada compleja; he picado las verduras que tenÃa a mano y las he puesto a guisar con sal, aceite, especias y algo de picante (mi naturista dice que viene muy bien para dar un punto energético al cuerpo). Mientras me siento a la mesa pongo el telediario, aunque hay dÃas en los que deberÃa estar contraindicada esta práctica. Después de media hora la indignación hace que me pregunte la necesidad de comer con el informativo. A punto de apagar el aparato y dedicarme a leer algo llama mi atención la historia de Genovevo DomÃnguez. Era economista y ahora padece la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo crónico que con el tiempo, lleva a una incapacidad progresiva. Es noticia porque ahora prueba un nuevo tratamiento. Ha participado en una investigación que pretende sustituir los fármacos o la cirugÃa, hasta ahora tan poco efectivos en estos pacientes. La idea es estimular el cerebro mediante los electrodos colocados en un guante. De esta forma, el cerebro seguirÃa emitiendo el temblor pero no se verÃa reflejado en sus manos. Sin duda serÃa un gran avance para aquellos que padecen esta patologÃa. La periodista le pregunta por sus sueños. Él contesta que le gustarÃa volver a comer la sopa con cuchara, sin salpicar a nadie, o cortar el filete como le diera la gana y no tener miedo a que el cuchillo salga volando. Sueños cotidianos que ahora están a su alcance. Tras oÃr esto me detengo por un instante. Observo mis manos y los cubiertos que tengo a mi lado. Comienzo a analizar cada movimiento que hago para llevarme los alimentos a la boca. Pienso que nunca me habÃa dado cuenta de la cantidad de gestos que son necesarios para acciones tan fáciles como esta. No valoramos lo sencillo lo suficiente, perdemos de vista las maravillas del poder ser y hacer. Luego, condicionados por una sociedad trivial, agotamos el tiempo codiciando banalidades. Entretanto acabo de almorzar. Recojo los platos y los llevo al fregadero. Los enjuago, enjabono, aclaro y los seco. Respiro profundamente. Existo.