X
Líneas de más>

Evo Morales y Tupac Amaru – Por Gerardo Daniel Settecase

   

El desaliento tras décadas de esperar que las fuerzas políticas tradicionales les brinden bienestar, provoca que los pueblos depositen su fe en mesías que, como en Bolivia, supera toda capacidad de comprensión ante la continuidad de sus males. Solo así se comprende el apabullante nuevo triunfo electoral del presidente Evo Morales pues, pese a sus discursos triunfalistas no brinda bienestar, depende de ayudas de Europa o Estados Unidos ante la caída de precios internacionales del gas, metales y cereales (principales ingresos vía exportaciones, pues el resto de la economía depende de autónomos y es desindustrializada), mas los regalos de Venezuela en infraestructuras.
Pese a reducir levemente la pobreza con ello, hay regiones con niveles de vida paupérrimos, la emigración es del 12 por ciento, y muchos cruzan a Brasil y Argentina por asistencia sanitaria aceptable, en tanto maestros cubanos educan con discurso castrista hasta que, según Morales, niños y jóvenes quedan liberados de estudiar y subir así en la escala social, para pasar a “colaborar con la economía familiar” en cuasi explotación (el salario promedio es de 180 euros), haciendo más incomprensible su triunfo, si no fuere porque Morales hipnotiza con un discurso indigenista que culpa de todo al “extinto colonialismo español” y al “imperialismo estadounidense y sus empresas” (sic), aunque tras expropiarlas y renegociar contratos, no distribuye supuestas mayores utilidades.
Es válido entonces aplicar a Bolivia aquello de que los pueblos con injusta distribución de riqueza, inestabilidad política entre dictaduras militares y gobiernos constitucionales débiles ante grupos de poder -inclusive sindicatos como el cocalero liderado por Morales-, son finalmente caldo de cultivo para que un mesías como este, ya entronizado Apu Mallku o líder supremo aymará (único caso desde Tupac Amaru), sea re-reelecto pese a que en Bolivia nada ha cambiado.

gerardoctkc@gmail.com