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Telesforo Bravo – Por Isidoro Sánchez

   

Era un sábado de otoño cuando se celebró el homenaje a Telesforo Bravo. Los dos Luis, el concejal de Medio Ambiente de la Corporación municipal de La Orotava, y el artista autor, así como el más joven de los Coello Bravo, Jaime, se habían empeñado acertadamente en recordar la figura del ínclito geólogo Telesforo Bravo Expósito en algún punto del territorio del Parque Nacional del Teide, donde tanto trabajó el maestro portuense. Primero como investigador y luego como miembro del Patronato del Parque Nacional más veterano de la comunidad canaria, ya que fue declarado en enero de 1954. También Patrimonio Mundial desde 2007. El acto tuvo lugar en la tarde del 25 de octubre de 2014 entre el Teide y la montaña de Guajara, los dos referentes volcánicos que más le gustaba visitar al recordado profesor universitario. Delante del Parador y frente a los Roques de García que tanto investigó. Lo cierto es que Telesforo Bravo ha quedado inmortalizado de manera apropiada en el corazón del Parque Nacional del Teide, al que conoció desde que tenía los nueve años. El rostro humano de la isla de Tenerife, de Canarias en general, se ha enriquecido con esta sobria y acertada obra, emplazada a más de dos mil metros de altitud, que recuerda la figura de un naturalista nacido hace más de cien años en el Valle de Taoro, a quien dedicó su vida recorriendo las entrañas geológicas de su naturaleza después del parto volcánico del Teide y descubrir los deslizamientos gravitacionales.