X
cuadernos de áfrica >

A tiros con la novia – Por Rafa Muñoz Abad

   

Si el señor Botha o Verwoerd levantara la cabeza, a parte de romperse su dura y estrecha crisma contra la madera del ataúd, morirían de un infarto al ver como en la “nueva” Sudáfrica es una magistrada negra la que ha sentenciado a un blanco. Aunque Pistorius no es cualquier blanco. El hombre biónico es un “producto” publicitario de un país que alterna la peor de las delincuencias con la más alta tecnología. En los Bottle Stores de los Townships o suburbios negros, se comenta que esto es un asunto de blancos y el país sigue las vistas como si de un culebrón se tratara. Si Pistorius fuera un negro, hace tiempo que ya estaba encarcelado, comenta algún taxista entrevistado en Jo´burg. El atleta es defendido por un equipo de letrados que encofran una autentica obra de ingeniera jurídica para ganarse a la jueza, al jurado y por consiguiente, el veredicto. Se busca la libre absolución, la pena en forma de servicios sociales o la menor cantidad de años en algún régimen de prisión menor. Andre Pistorius cosió a tiros a su novia, la modelo Reeva Steenkamp, al supuestamente confundirla con un ladrón que se había colado en el domicilio de la pareja. Un auténtico escándalo mediático en la prensa del corazón sudafricana; para ponerles en situación, es como si aquí Casillas matara a tiros a Sara Carbonero. Pistorius, con sus extremidades de carbono nacidas de la ciencia, atrajo decenas de contratos publicitarios. Los mismos que ahora le retiran sus patrocinios pues no quieren ver sus nombres relacionados con un supuesto homicida cuya salud mental también está en tela de juicio. Es cierto que el acusado es amigo de las armas de fuego y su exhibición pública. Aunque esto, en un país cuya población está casi más armada que los propios EE.UU. y donde la cultura de las armas está muy lejos de ser una rareza para formar parte de la herencia cultural de los afrikáner, caso de Pistorius, no debe extrapolarse como un catalizador del supuesto homicidio. Nada más lejos. La sentencia -a diez años de cárcel- es la vista más mediática de Sudáfrica desde los tiempos de la corte de Rivonia o la liberación de Mandela.

*CENTRO DE ESTUDIOS AFRICANOS DE LA ULL
cuadernosdeafrica@gmail.com