X
tribuna>

Señor Rajoy: ¿Conoce usted la tercera Ley de Newton? – Por Ricardo Melchior*

   

Hace aproximadamente 325 años, el científico británico Isaac Newton hizo una extraordinaria contribución a toda la humanidad, desarrollando las Leyes de la Dinámica. El enunciado de la tercera de estas leyes señala que “a cada fuerza que actúa sobre un cuerpo (empuje), se produce una fuerza de igual intensidad, pero en sentido contrario, que se llama reacción”. Transcurridos más de tres siglos desde entonces, la física de Newton mantiene su vigencia. Diría incluso que para aplicarla más allá del plano natural, dentro del ámbito de la política, y evitar así que el Gobierno de España continúe actuando con arrogancia y desprecio hacia los ciudadanos y las instituciones democráticas.

Para lo único que sirve esa manera de hacer las cosas es para provocar una reacción que divide cada vez más a España y fomenta los movimientos antisistema y el independentismo. De ahí que exclamemos: ¡Basta ya, señor Rajoy! Rectifique urgentemente. Porque si el presidente del Gobierno quiere que España prospere. Si desea que exista esperanza para los millones de españoles que la han perdido. Si está por recuperar los millones de puestos de trabajo que se han esfumado. Si pretende que nuestra economía se convierta en la del conocimiento, dinámica y competitiva, capaz de producir un crecimiento sostenido. Y que esto lleve aparejado una mejora cualitativa y cuantitativa del empleo, con una mayor cohesión social. Si realmente está por todo ello, ha de girar 180 grados y ser dialogante, respetuoso y tolerante con los ciudadanos y con las instituciones. Pero para que realmente sea así, resulta evidente la necesidad de que el presidente del Gobierno español salga de su escondite y sea valiente. Requiere que el señor Rajoy emplee coraje intelectual y obedezca las leyes naturales. Pero ser valiente implica luchar con claridad y sin cuartel contra la corrupción; reconocer los errores cometidos en la política económica y rectificarla adecuadamente, como ya lo ha hecho la propia Troika. Si los miles de millones utilizados en el rescate de determinados bancos, señor presidente, los hubiera inyectado en los autónomos y la pequeña y mediana empresa, se hubiera creado actividad económica, empleo y esperanza para cientos de miles de familias.

Ser valiente implica también aplicarse con humildad y escuchar con respeto a todos los ciudadanos, igual que decir y defender la verdad. Supone, asimismo, ordenarle a los medios de comunicación del aparato público estatal que sean objetivos e imparciales. Que informen con veracidad. Porque resulta aberrante el ejercicio de periodistas que justifican, en TVE, los viajes privados del señor Monago, pagados con dinero público, y que argumentan, además, que eso lo hacen todos los senadores y diputados. Eso es un insulto, ni más ni menos, contra el resto de los representantes de la soberanía nacional. Nadie de ningún sector ni institución ha reconocido haber tenido una sola reunión con el señor Monago en Tenerife. Solo lo ha hecho un senador del PP, después de haber informado de lo contrario. Y a eso lo llama “ejemplaridad pública” el señor Monago.

En el argot marinero -no “marianero”- se dice que “el pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas”. Ajuste usted las velas, señor Rajoy, si no quiere que España, y con ella los españoles, vayan proa al marisco.

PD: Felicito a Narvay Quintero, representante de Coalición Canaria en la Cámara Alta, premiado por la prensa española como “senador revelación”, por su magnífico artículo titulado El Gobierno, al servicio de Repsol (DIARIO DE AVISOS, 23 de noviembre de 2014).
*Ingeniero y economista