Mañana por la noche despedimos un 2014 en el que la crisis, con el paro en cifras de máximo riesgo, hambre y miseria; la corrupción anclada en el sistema, la sucesión monárquica, la irrupción de Podemos en el escenario polÃtico, las dimisiones de Garzón y Matos y la del fiscal general del Estado, sin olvidar, por supuesto, la aparición en escena del pequeño Francisco Nicolás, son las grandes escenas que han protagonizado la vida polÃtica española. Canarias ha sufrido todo eso, más el desgobierno de Paulino Rivero, que con el apoyo de los socialistas nos han llevado a la ruina total. Dentro de unas 24 horas recibimos un 2015 que, aparte de felicitarnos por poderlo contar, viene marcado por ser un año electoral. De momento, todos los grandes problemas de máxima actualidad pasarán a un segundo plano, o dicho de otra manera, serán tratados en clave partidista a la conquista del voto. Los habrá -hablamos del PP- que nos presenten una España idÃlica y a la cabeza del crecimiento europeo, y se esforzarán por seguir mamando de la teta y haciendo lo que les sale de los cojones con los derechos civiles; en nombre de la mayorÃa absoluta cabe todo. Pero tampoco faltarán quienes traten de vendernos la moto con la regeneración democrática y un nuevo estilo de hacer polÃtica. El cambio de liderazgo parece ser la panacea del PSOE, y hace falta algo más de valentÃa polÃtica. Y sin lugar a dudas, debemos esperar hasta dónde llegan los de Podemos, si serán capaces de elaborar un programa electoral creÃble y posible. Mantener en el tiempo la incertidumbre ideológica no parece recomendable. Por lo demás, el viejo disco rayado de siempre. Un año electoral el próximo 2015 con importantes cambios en la vida polÃtica española. Mi encuesta particular es que Rajoy perderá las elecciones y se producirá un pulso entre PSOE y Podemos, con clara ventaja para Pedro Sánchez, que necesitará para gobernar en minorÃa el apoyo de Pablo Iglesias, dentro o fuera del Gobierno. A todos y todas ¡Feliz 2015!
