EUROPA PRESS | Madrid
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, transmitió ayer al líder del PSOE, Pedro Sánchez, que no está de acuerdo con su propuesta de crear una subcomisión parlamentaria para reformar la Constitución, revelaron a Europa Press fuentes gubernamentales. Rajoy trasladó personalmente este rechazo a Sánchez, que horas antes se había puesto en contacto con él para informarle de que registraría en el Congreso su iniciativa para comenzar a discutir la reforma de la Carta Magna.
Sánchez y Rajoy no hablaban desde hacía semanas. La última vez que se conoció un contacto personal entre ambos fue cuando la crisis del ébola. Previamente, la situación en Cataluña también había sido motivo de conversaciones entre ambos. Rajoy criticó que el PSOE siga sin presentar una propuesta concreta sobre la reforma del texto fundamental.
Los socialistas registraron una iniciativa para crear una subcomisión en la Comisión Constitucional del Congreso para comenzar a delimitar el alcance de la reforma “parcial” de la Carta Magna, que cuente con las opiniones de expertos. En esa conversación telefónica, el presidente manifestó a Pedro Sánchez que iniciativas de tanta importancia como una reforma constitucional no pueden plantearse de manera unilateral.
Mariano Rajoy aprovechó esa charla para recordar al secretario general del PSOE que la estabilidad política e institucional es una de las grandes fortalezas actuales de España. El jefe del Ejecutivo está dispuesto a hablar de una reforma de la Constitución pero siempre pone el acento en el consenso. El secretario general del grupo popular en el Congreso, José Antonio Bermúdez de Castro, adelantó el rechazo del PP. “No es oportuno ni necesario”, zanjó.
En declaraciones a los periodistas tras registrar su propuesta en la Cámara baja, Pedro Sánchez defendió una vez más que esta reforma busca generar un “movimiento de regeneración política, institucional y democrática” que “vuelva a conectar con muchos ciudadanos que ahora mismo se sienten lejos de la política”. El dirigente socialista insistió en que la reforma “no es un fin en sí mismo, sino un instrumento, un camino para recomponer muchos de los consensos que hoy están rotos en la sociedad española”. Además de abordar la crisis territorial, explicó Pedro Sánchez, “es necesario hacer frente a la triple crisis que atraviesa el país: económica, social e institucional, como consecuencia de la corrupción”.
