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Eugenio García-Dils – Por Luis Ortega

En un día de sol inclemente, acaso de los peores que han castigado a Andalucía esta primavera, dimos por buenas las incomodidades ante la contemplación de un mosaico romano, datado en el siglo III de nuestra era que, tanto por sus dimensiones como por su colorido, ya está entre los mejores del patrimonio nacional. El hallazgo se localizó en la llamada y recuperada Plaza de Armas, sepultada desde los años cincuenta del pasado siglo por viviendas modestas y autoconstruidas, en un vistoso cerro del fértil Valle del Genil, en medio de la campiña sevillana y sobre la Muy Noble, Muy Leal, Constante y Fidelísima Ciudad de Ecija. El municipio del mismo nombre está integrado por nueve núcleos de población de menos de trescientos habitantes y una espléndida urbe que conserva notables vestigios prehistóricos y significativas huellas de las civilizaciones íbera, romana (fue capital de la provincia Bética) visigoda, árabe y cristiana sobre las que se forjó su espléndida pinta barroca, compartida por una treintena de edificios religiosos, entre conventos e iglesias, otras tantas fábricas civiles y una digna arquitectura de conjunto. En el reducto arqueológico de más de seis mil metros cuadrados, donde se ubicará un parque cultural, se localizó una suntuosa mansión de un personaje notable de la Colonia Augusta Firma -antes Astigi, de donde proviene el gentilicio astigitano compartido con ecijano- y, tras concienzudas excavaciones aparecieron este mismo año tres estancias domésticas, con paredes decoradas con estucos florales, dentro del refinado estilismo pompeyano, y enlosadas con mármol, además de un impluvium en perfecto estado de conservación y, como remate, el excepcional pavimento -en el espacio central de la casa- dedicado a las andanzas amorosas del descendiente más joven de Cronos y Rea, Zeus, “dios del cielo y el trueno, padre de todos los dioses y los hombres, rey y gobernador del universo desde el Monte Olimpo, donde habita”.

El arqueólogo Sergio García-Dils, que trabaja en este rescate desde 1999, nos anunció nuevas sorpresas y valoró la singularidad de este mosaico, “comparable a las excepcionales muestras de Túnez, porque las imágenes tienen una extraordinaria expresividad en tanto sus artesanos no se limitaron a presentar escenas sino que expresaron un relato narrativos, con movimientos, giros, detalles…”. Un paso más de la hermosa Ecija hacia la declaración de Patrimonio de la Humanidad que, con tantas y tan buenas razones, reclama.