Me han sugerido centrar en estos días mi sección en el tema del vino, que no en la política. Como el vino también tiene su política, prefiero por ello centrarme en la parte comercial del vino. Donde hemos venido en artículos precedentes insistiendo en dos tesis. La primera, que el “vino hay que plantarlo y después venderlo”, quiere ello poner de relieve la preminencia de los factores comerciales sobre los agronómicos y al tiempo la orientación de los esfuerzos que deben acentuarse en la promoción de nuestros vinos, tanto al mercado interior como al externo.
La segunda hace insistencia en el comercio, donde Canarias está obligada para estabilizar el sector del vino a desarrollar el comercio fuera de Canarias. Aquí señalamos, como venimos reiterando, que Canarias estabilizará el sector cuando al menos el 50% de la producción del vino lo vendamos fuera. Es además la única forma de crecer de manera estable, ya que al tener el desarrollo del mercado interior limitado por razones de competencia en precios, la oportunidad se presenta en mercados exteriores, donde se paga la singularidad de nuestros varietales prefilexéricos. A su vez, la venta al exterior refuerza la promoción de nuestros vinos en el mercado interior, doble ventaja.
El sector, desde Avibo y desde la DOP Islas Canarias, viene realizado en estos últimos tiempos importantes esfuerzos en abrir y consolidar la exportación de los vinos canarios. En el marco de este último año, con el apoyo de GMR, el ICEX y Proexca, y ayudados por las líneas del Plan de Desarrollo Rural, PDR (Fondos Feder Europeos), pasaremos de exportar unas 300.000 botellas en el 2014 a una previsión de 900.000 botellas para el 2015, con lo que nos acercaremos al 9% de los 10 millones de botellas de la producción media en D.O. en Canarias, aún, como vemos, mucho camino por recorrer.
Fruto de este esfuerzo de exportación ha sido la visita realizada a Nueva York, Los Ángeles y San Francisco en marzo de 2015, la visita inversa de Canadá en enero de 2015, adonde iremos de vuelta en junio de 2015, la visita en estos días a Polonia, y la reciente asistencia a Fenavin, en mayo de 2015, que nos ha permitido confirmar nuevas relaciones comerciales con Suiza, China, Polonia, Alemania y Florida. El esfuerzo va viéndose compensado por la sucesiva ampliación de mercados emergentes interesados en nuestra singularidad, análoga a la que pudo tener el albariño gallego, hoy consolidado en los mercados de exportación. Hoy los mercados singulares piden y pagan la singularidad de nuestros vinos sostenidos en la calidad varietal de Canarias.
Así las cosas y en esta semana de voto y reflexión, creemos que el cambio que viene para el mundo del vino en Canarias debe desarrollarse de la mano del sector. Consolidar el marco Posei, desarrollar la Ley de la Viña y del Vino, junto al Decreto de Bodegas, conseguir la retirada del Cabildo de Tenerife de Bodegas Insulares normalizando su presencia en el sector, desarrollar la internacionalización del vino canario y el mercado regional. Aplicar en colaboración con el sector el I+D+i, y la promoción. También reforzar el desarrollo de los factores locales, poniendo especial insistencia en la viticultura, el elemento más débil e importante de la cadena de valor del vino.
En un momento de crisis mantenida, donde el sector tiene menos medios, la eficacia exige coordinación entre las 11 denominaciones de origen de Canarias y sus respectivos consejos. La fórmula de colaboración vía convenios ya está en marcha, donde se han incorporado la D.O. Islas Canarias, D.O. Icod y D.O. Valle de Güímar. Debemos cambiar viejos modos y adaptarnos al presente. En una economía liberalizada y globalizada se debe pasar del modelo subvencionado y clientelar al de libre iniciativa soportada en la empresa vitivinícola, compitiendo en igualdad de condiciones. Aquí está el cambio.
*Presidente de AVIBO
y de la DOP Islas Canaria