Por Javier Rabanal >

En busca de la felicidad – Desde la óptica

No se confunda, no se trata de una película americana sobre la búsqueda del éxito personal a través de los sueños y el esfuerzo. Esta película trata de un equipo que reunió en un estadio a sus habituales seguidores y mucha gente más para lograr un objetivo que no por bajo hay que desmerecer.

La historia no es bonita pero tiene un final feliz. No hay un niño americano bateando para que su padre lo vea desde la grada, o un adolescente anotando sobre la bocina la canasta decisiva en el último suspiro ante un pabellón de instituto lleno hasta la bandera, pero hay un par de jugadores de blanco y azul que levantaron a todo el mundo de sus asientos. Suso e Ifrán se convirtieron en ejecutores de la certificación de una permanencia que evita convertir nuestra historia en el naufragio de un nuevo Titanic, con consecuencias que podían ir más allá de la propia catástrofe.

Es cierto que el rival no era precisamente el ejército de Esparta, sino más bien la legión de zombis de The Walking Dead, pero eso no debe desmerecer el partido cargado de responsabilidad de gente como Moyano, que juega recibiendo insultos de sus propios aficionados durante más de 90 minutos. O de Vitolo, que aunque pareció salir de Trainspotting en los primeros minutos, cuajó un aceptable encuentro.

Pero como esto no es una película de Disney, y aquí lo que cuenta es el rendimiento, habrá que hacer balance. Pero no hoy, ni mañana, sino en unos días, que el descanso no está reñido con la responsabilidad y despejar la mente después de la presión soportada puede ser de gran utilidad.

Queda ahora una semana en la que se va a entrenar poco y disfrutar mucho. En la que no creo que sea momento de pasar factura al trabajo de nadie y en la que solo los dirigentes deben empezar a funcionar de cara al próximo ejercicio.

Las dudas no son pocas, ya que van desde la plantilla al cuerpo técnico, de los filiales a la directiva. Puede llegar un presidente nuevo que ya viene de presidir, seguir uno menos nuevo o aparecer alguien que represente a los no tan poderosos en el club. Habrá que ver si sigue Agné, qué va a ocurrir con Fabián Rivero, Guillermo y Roberto o si el director deportivo va a encargarse de nuevo de la confección de la plantilla. En todo caso, la búsqueda de la felicidad ha terminado y la semana de descanso vendrá bien a todos.