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Tenerife, destino turístico nazi

El antiguo hotel Martiánez, en Puerto de la Cruz, engalanado para los turistas nazis (1939).
El antiguo hotel Martiánez, en Puerto de la Cruz, engalanado para los turistas nazis (1939).

El puerto de la capital tinerfeña está acostumbrado hoy en día a recibir grandes cruceros, prácticamente a diario. Sus pasajeros y tripulantes no solo recorren el centro de Santa Cruz, sino que también aprovechan su estancia en la Isla para conocer otras localidades, como La Laguna, La Orotava y Puerto de La Cruz o, incluso, subir al Teide. Esta imagen de los turistas arribando al muelle, que ya se ha convertido casi en parte de la rutina capitalina, era toda una novedad para los tinerfeños en la década de los años 30, cuando hasta se llegaban a engalanar las calles para recibir a los visitantes.

En esa época muchos fueron los navíos, sobre todo ingleses y alemanes, que atracaron en el puerto de Santa Cruz. No solo barcos militares llegaban a la Isla en los tiempos de la II Guerra Mundial, sino que ya antes importantes naves de cruceros con bandera germana viajaban hasta Tenerife para que sus ocupantes disfrutaran de unos días de vacaciones. Así, en cierta manera se podría decir que este tipo de viajes fue el predecesor del boyante turismo de cruceros actual en Tenerife. Aunque era también frecuente la presencia de navíos ingleses -la mayoría de guerra- la visita de alemanes, sobre todo vinculados al Gobierno nazi, fue mucho más notable, ya que en aquellos años era habitual la concesión de vacaciones pagadas, según explica a DIARIO DE AVISOS el historiador José Miguel Rodríguez, encargado de la exposición sobre La II Guerra Mundial y su relación con Canarias que se encuentra abierta en el Museo de Almeyda, en Santa Cruz.

Los principales puertos canarios de la época (Tenerife, La Palma y Las Palmas de Gran Canaria), al igual que Madeira, eran de los destinos favoritos por los cruceros alemanes. De hecho, estos eran prácticamente los únicos puntos de España, ya que en esos años el país estaba inmerso en la Guerra Civil.

Rodríguez calcula que en la década de los años 30 arribaron al puerto de Santa Cruz unos ocho o nueve barcos de cruceros, de los que algunos llegaron en varias ocasiones. A ellos además se sumaban los navíos de guerra de ambos bandos. “Aproximadamente, a bordo de estos barcos pudieron llegar en torno a unos 10.000 turistas alemanes”, argumenta el responsable de la muestra.

Detalle de la muestra en el Museo de Almeyda. | S. M. El ministro de Aviación de la Italia de Mussolini, en el Jardín Botánico. Grupo de escolares visitan la exposición. | SERGIO MÉNDEZ Guagua llevando a los turistas alemanes al portuense hotel Taoro. Diapositiva impresa en una publicación de propaganda alemana. Carta del cónsul de Alemania a Franco, comandante militar de las Islas. El crucero Robert Ley, con bandera nazi, visitó varias veces la Isla. Crucero Steuben, en el muelle de Santa Cruz. Turistas alemanas del Robert Ley llegan al puerto de Santa Cruz.
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El ministro de Aviación de la Italia de Mussolini, en el Jardín Botánico.

AGASAJOS
En aquellos años, la llegada de los cruceros de turistas era toda una novedad para los tinerfeños, quienes acudían a recibir a sus turistas. “Los habitantes y las autoridades salían a la calle para agasajarlos, organizaban verbenas e incluso se celebraban recepciones oficiales en el casino”, explica el historiador. De hecho, como se aprecia en una de las fotografías del antiguo hotel Martiánez portuense, hasta se engalanaban las calles en honor a los turistas nazis. Entre las actividades de los visitantes se encontraba la visita a La Orotava y Puerto de la Cruz. “Las guaguas iban a buscarlos al muelle y por fuera de estos coches lucían la esvástica”, explicó Rodríguez, quien encontró una publicación de propaganda del Gobierno alemán donde se indica que “un grupo realizó una excursión a Tacoronte a tomar vino de la zona”.

El cementerio santacrucero de Santa Lastenia guarda aún uno de los recuerdos de esa época, ya que en una de las excursiones un marinero alemán sufrió un accidente y falleció. Su cuerpo fue enterrado en el citado camposanto. Un suceso similar ocurrió en Gran Canaria, pero con un tripulante inglés.

Una de las curiosidades que recoge la exposición es una carta enviada en 1936 al entonces comandante militar de Canarias, Francisco Franco, por el cónsul alemán, para invitarlo a un encuentro en uno de los barcos atracados. Casualmente, un mes más tarde se produjo el sublevamiento militar en España encabezado por Franco.

¿Vivió un ministro de Hitler en el Puerto de la Cruz?
Durante esos años y después de la II Guerra Mundial, con la victoria del bando aliado, muchas fueron las personas que huyeron de Alemania y recalaron en Tenerife, sobre todo, en las localidades de Icod de los Vinos y Puerto de la Cruz, según explica el historiador José Miguel Rodríguez. Precisamente, en la localidad turística se cuenta -aunque no está constatado con documentos- que pudo vivir durante varios años el político y diplomático del régimen nazi Franz von Papen. Hay algunos vecinos de la zona que aseguran haberlo tratado y localizan en La Asomada la casa en la que residió, al parecer, durante este tiempo. El periodo en el que pudo vivir este alto cargo en la Isla se localiza entre 1950 y 1969, explicó Rodríguez, quien recalcó que no está datado.

Un alto cargo del III Reich y sucesor de Hitler tras su suicidio, Karl Dönitz, también arribó a Tenerife cuando era capitán de barco, en 1935, y un año antes a La Palma.