LA COLUMNA
Las Islas hablan sobre el agua
MANUEL IGLESIAS
Canarias celebró ayer en la Expo 2008 de Zaragoza su Día de Honor, con una muestra de la evolución del uso del agua en esta Comunidad Autónoma y cómo se ha convertido en un referente mundial en tecnología hidraúlica.
Las Islas, que en la actualidad desarrollan proyectos pioneros en desalación y han sido pioneras en aplicar o crear sistemas de riego que tienen como prioridad el ahorro del agua, han centrado la jornada en exponer su extensa labor de investigación al respecto, dando una muestra del uso y gestión eficiente del agua que el Archipiélago viene haciendo desde hace décadas.
La reutilización de aguas depuradas y posteriormente tratadas, la perforación de galerías y de pozos y la generalización del riego por goteo en los cultivos, suministran unos recursos sostenidos en las Islas y el abastecimiento de la población, como conocemos bien quienes aquí vivimos.
Si se tiene en cuenta cómo los habitantes de las Islas han tenido que buscar el agua, bien sea creando "minas", es decir, las galerías en nuestras montañas en busca del líquido que guarda en su interior, o excavando pozos para encontrar bajo tierra el agua vital que necesita, siempre produce a los canarios algo de extrañeza las dificultades por las que pasan los territorios peninsulares con frecuentes racionamientos y problemas de abastecimiento, cuando disponen de aguas de superficie casi todo el año y, lo que es más importante, lagos gigantescos que yacen bajo la superficie en muchos lugares y a los que casi nunca se recurre.
Seguro que habrá razones para esa pasividad, pero también es muy probable que se haya carecido de esa necesidad extrema que agudiza el ingenio y que lleva a imaginar soluciones allí donde parece imposible.
Se ha recurrido últimamente en la Península, por ejemplo, a desaladoras de agua de mar, pero nadie parece escuchar a aquellos expertos que apuntan que probablemente plantas de tratamiento para aguas subterráneas embalsadas en muchos puntos del interior serían más rentables y económicas, además de permitir la distribución del agua por gravedad, ya que en muchos casos estos depósitos procedentes de las filtraciones de río y de las lluvias e hielos se encuentran en una altura mayor, hasta en los llanos, que la del nivel del mar.
Ahora, en Zaragoza, quién sabe si se prestará atención a los mensajes que respecto al uso y la búsqueda del agua se han llevado desde Canarias, que no son perfectos y tienen muchos problemas y aspectos corregibles, pero que son algo de una diferencia de calidad importante en el esfuerzo en comparación a lo que se hace en otros lugares, prácticamente anclados en el tópico de la pertinaz sequía y en los proyectos de obras faraónicas, en lugar de la diversidad de soluciones menores y posibles.
Asimismo, para Canarias, esta feria (que, por cierto, no parece estar dando los resultados que se habían anunciado previamente) ojalá también nos sirva para aprender más de lo que hacen otros y poder ser más eficientes y más respetuosos con el medio ambiente de las Islas en una tarea que, nos guste o no, tenemos que desarrollar por obligación, que es dar de beber a las Islas actuales y, además, mantenerlas vivas para las siguientes generaciones.
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