PUERTO DE LA CRUZ >

Una herida abierta en Punta Brava

La vía seguirá cortada al tráfico de vehículos y peatones. / DA
La vía seguirá cortada al tráfico de vehículos y peatones. / DA

G. GULESSERIAN | Puerto de la Cruz

Los vecinos de Punta Brava lo venían advirtiendo hace años y ayer finalmente ocurrió lo que todos temían: el derrumbe de un trozo de la calle de Tegueste. “Fue un estruendo largo y fuerte, como un terremoto”, describían algunas personas todavía asustadas y sin poder dormir por lo sucedido, mientras que a otras les pilló por sorpresa y se enteraron por la mañana.

Fue pasada la una de la madrugada cuando cedieron 20 metros de largo y 1,5 de ancho de la vía, situada en pleno corazón de este barrio costero de Puerto de la Cruz. Por fortuna, las viviendas no se vieron afectadas y tampoco hubo daños personales. El ruido se extendió también a otras calles aledañas, como Doctor Fleming, Bencomo y Pelinor.

La sensación de los habitantes del barrio era confusa. Había miedo, malestar, impotencia y sobre todo mucha indignación por la “dejadez” de los responsables políticos, “de todos los colores”, que no han hecho nada, “ni destinado una peseta” en Punta Brava durante décadas.

Fueron los vecinos quienes al escuchar el estallido llamaron inmediatamente al 1-1-2 y a la Policía Local, “que llegó inmediatamente”. Minutos después, añadieron, lo hizo la alcaldesa, Sandra Rodríguez, junto a un técnico municipal y se activó el protocolo de seguridad. A primera hora de la mañana se unió el resto de efectivos de Urbanismo, servicios, eléctrica y Aqualia. En estos dos últimos casos, para reponer el alumbrado público de la calle y estudiar soluciones a la rotura del colector ubicado en la zona. Para el segundo problema se barajan dos alternativas: el bombeo del colector o la instalación de un bypass que evite que se sigan vertiendo al mar las aguas fecales, incidencia que también fue comunicada por el Ayuntamiento portuense a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar.

Rodríguez anunció que se mantendrá la situación de emergencia en toda la zona, si bien los informes previos apuntan a que la calzada ha dejado de ceder y por lo tanto no se esperan más derrumbes en el citado tramo. Tampoco se prevén por el momento más desalojos.

No obstante, con el objetivo de garantizar la integridad de las personas, la vía seguirá cortada al tráfico rodado de vehículos y al paso de peatones, hasta que se conozcan los detalles que revelará el estudio geofísico de todo el acantilado.

El Consistorio comunicó inmediatamente a Costas lo acontecido al tratarse de un deslinde de su zona, sin que ello signifique una ralentización de los trabajos emprendidos desde principios de marzo, cuando fue declarada la situación de emergencia. También se le planteó a sus responsables la posibilidad, sugerida por los expertos, de aprovechar el importante volumen de material caído para sustentar la cueva existente en la zona, causante del hundimiento de la calle tras la ruptura natural de sus pilares, explicó la mandataria local.

La primera vez fue hace 12 años

Manuela Soledad Guzmán es vecina del barrio. Actualmente vive por la plaza, pero sus padres vivían en la calle de Tegueste. Recuerda que hace 12 años también desalojaron tres viviendas, en concreto, las número 39, 40 y 41, porque el muro se estaba agrietando. Una de ellas era la suya. “Nos fuimos a vivir a El Principado mientras construían un fuerte para impedir que se cayera -contaba señalando el lugar concreto-, pero después no hicieron nada más”. En abril de 2000 Coalición Canaria (CC) demandaba la ordenación del litoral de Punta Brava. Su entonces portavoz Marcos Brito recalcaba la necesidad de realizar actuaciones puntuales por su urgencia, entre ellas, proteger las viviendas de la calle de Tegueste y alguna otra zona de los embates del mar.

Aprovechar el material caído
“Los técnicos coinciden en señalar como positivo que el material caído sirve como contradique que evita que el mar siga actuando contra las paredes y base de la cueva, a la vez que se ultima el planeamiento de los trabajos a realizar a partir de este momento, con el objetivo de apuntalar la mencionada cavidad”, señaló Rodríguez en un comunicado.

Para los vecinos no hay ninguna explicación convincente. Entre otros motivos, porque no es la primera vez que viven un problema de estas características aunque no con tanta gravedad, y por otro, porque el barrio tiene desde hace años muchas heridas abiertas y ésta es solo una de ellas. “Ya hubo desprendimientos en 2005 por el temporal Delta y hay más grietas al inicio y al fondo de la calle de Pelinor, en la zona del Veril”, apuntaban.

“Se sabía que esto iba a pasar y eso es lo más triste, porque esperaron hasta último momento. Con esto se demuestra que Punta Brava no solo está olvidado sino dejado de la mano de Dios. De no ser porque están próximas las elecciones, parece que el Puerto acaba a la altura del barranco San Felipe”, opinó un vecino.

Reacciones de los vecinos

-Eugenio Agustín Cabeza. Vive en el 59 de la calle Tegueste.
“La calle era un camino por el que bajábamos a coger lapas. Se sabía que iba a pasar algo y menos mal que no había nadie en las casas y fue de noche, porque si no, hubiese ocurrido una desgracia”.

-Dolores Álvarez Alayón. Vecina de la calle Pelinor.
“Mi hija, que vive en la calle Tegueste, estaba fatal y me fue a despertar sobre las 1.30 horas. Sabíamos que la calle estaba a punto de caerse pero no que iba a ser tan fuerte, las casas temblaron”.

-Tomás Barreto. Vecino de la calle Bencomo.
“Escuché el ruido sobre la una de la madrugada y pensé que era un terremoto. Me asomé a ver lo que pasaba y vi a toda la gente concentrada allí. Claro que me asusté, es normal”.

-Carmen Rosa Carrillo. Vecina de la calle Pellinor.
“Fue un estruendo fuerte y largo, como un terremoto. Me levanté y estuve hasta las tres de la mañana, que vinieron la alcaldesa y la Policía Local. No dormimos en toda la noche del susto”.

-Emilio Fariña. Vecino de la calle Pelinor.
“La única forma de conseguir que se arreglen las cosas en el barrio es organizándose y movilizándose y dejando de lado el miedo, ya que las represalias se terminan en el momento de votar”.