CARNAVAL 2016

De resurrecciones, hundimientos y ‘pasaba por aquí’

Murga Los Rebotados. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
Murga Los Rebotados. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

Escribíamos ayer sobre la falta de letras humorísticas en las murgas y van Triqui-Traques y nos tapan la boca en la segunda fase con su fantástico tema Las Sombras. O visto desde otra perspectiva, nos dieron la razón. Porque la segunda canción de Triquis fue lo mejor de una noche desinflada donde solo destacaron los de siempre. Son el ejemplo, la viva imagen de una resurrección murguera. Incluso hicieron un guiño a su recordada Posesa, que como sombra les criticaba que el año pasado no llegaran a la final. Haciendo autocrítica con ironía.

En la otra balanza, la del hundimiento, se encuentran Ni Pico-Ni Corto y Los Desbocados. Ambos fueron un espejismo de la edición de 2015. Los primeros se ganaron un puesto en la final de Murgas Adultas adelantando por la derecha a los Triqui-Traques, y los segundos lograron el Premio Criticón con su oda sentida a la lucha canaria. Pero nada de eso se reflejó en la noche del martes.

Los Ni Pico saltaron al escenario con dos temas que no había por dónde cogerlos. Sobre todo porque las expectativas eran altas. Eso sí, de voces estuvieron perfectos, pero dejaron al público del Recinto Ferial con cara estupefacta con su segunda canción, ¿Cual es tu papel?. Nadie sabía a dónde querían llegar y pasaron sin pena ni gloria. En cuanto a Los Desbocados, potentes en voces, en pasión encima del escenario y con Juan Padilla casi comiéndose al jurado mientras la murga cantaba sus quejas por no pasar a la final en 2015. Un primer tema de ajuste de cuentas. Pero es que no estuvieron al nivel de Club de Lucha Desbocados. Se hicieron un cango por fuera a ellos mismos en el terrero de lucha que fue ayer el concurso de murgas. De la segunda canción, La visita, solo se salva la reivindicación y apoyo a Guachipanduzy. Uno de los momentos álgidos de una noche aburrida.

Diablos Locos montó el espectáculo en el escenario, a lo grande, como solo ellos saben hacerlo, y quedándose en calzoncillos. Pero sus dos temas no fueron de lo mejorcito que pueden ofrecer. Casi que fue un pasaba por aquí para dejar mi toque de calidad, que de los trónicos siempre se espera y se tiene. De hecho hay que reconocerles su punto de brillantez en la parodia de la raya azul que dividió el Polígono de Güímar en La sauna. Un trónico haciendo de cliente con doble personalidad que hizo las delicias del público.

También pasaban por allí el resto de murgas. Ninguna levantó el nivel de la primera fase. A Las Marchilongas se les agradece la mejoría musical y vocal tras seis meses de apuros y problemas tras dejarles sin local de ensayo; Tras Con Tras hicieron una crítica a la nueva ley laboral que solo quiere a los jóvenes para trabajos precarios y con El álbum tiraron de nostalgia en la única canción dedicada a la vida de los 80 en lo que va de concurso, aunque se quedó corta. Y para cerrar el martes, Los Rebotados. En el primer tema trataron la violencia de género o los políticos que te roban la vida, mientras que en el segundo le dieron leña a Willy García y homenajearon a su afición. Olé por ellos porque eran los únicos, junto a su peña, que quedaban en el Recinto Ferial.

Busque las 1.000 diferencias en las gradas del Recinto Ferial…

Todos los años se repiten estas dos imágenes durante las tres fases. En la de arriba, un Recinto Ferial abarrotado cuando salen al escenario las “murgas grandes”. Abajo, las sillas vacías. Esta segunda situación es común cuando, por ejemplo, terminan de cantar Bambones y se produce una estampida de aficionados murgueros. Ni les interesa. No pasa nada, ya escucharán al resto de agrupaciones al día siguiente en YouTube, “que ya cumplí con la mía”. O cuando ya es la una de la madrugada. Al día siguiente se trabaja y se entiende. Pero es desolador cuando escuchas a los componentes, como anoche Tras Con Tras, pidiendo algo de calor al público.